EFEMÉRIDES ESPAÑOLAS DE 1790 A 1936

INTRODUCCIÓN

Hace ya mucho tiempo que mis lecturas se han ido centrando cada vez más en la historia, y muy en especial, en la historia reciente de España, entendiendo por reciente, el periodo que va del final del S. XVIII a nuestros días. A través de esas lecturas he comprobado la fascinación que nuestro pueblo ha sentido por la inestabilidad política y la violencia. La reflexión sobre esa fascinación me ha llevado a tratar de recopilar un calendario de efemérides históricas que confirmaran o desmintieran  mis percepciones y, al tiempo, a reflexionar sobre la realidad histórica de España. Ha incidido también en mi decisión la situación sociopolítica que estamos viviendo y que,  como se podrá comprobar a lo largo de esta recopilación, tiene sus raíces en ese periodo.

La búsqueda de acontecimientos, la selección de los más representativos para dar coherencia a mi propósito y el difícil trabajo  de extractarlos ha sido largo y laborioso. Pero también muy gratificante y enriquecedor. A lo largo del trabajo me ha venido  muy a menudo a la mente la famosa sentencia atribuida al Canciller Von Bismarck: «Estoy firmemente convencido de que España es el país más fuerte del mundo. Lleva siglos queriendo destruirse a sí misma y todavía no lo ha conseguido». Como muchas otras frases famosas, no se si es cierta o apócrifa pero, si alguien tiene la paciencia de leer esta recopilación de efemérides, con seguridad estará de acuerdo con lo enunciado por el ilustre prusiano o con quienquiera que  fuera su autor.

Entre 1775 y 1783, se produce la Guerra de Independencia Norteamericana. De este proceso surgiría una nueva nación, los Estados Unidos de América. Su estructura tuvo su reflejo jurídicamente en textos de gran trascendencia, como la Declaración de Independencia de 4 de julio de 1776 y, sobre todo, la Constitución de 17 de septiembre de 1787. De allí el vendaval revolucionario pasó en primer lugar a Francia. He iniciado este recorrido en el año 1790, por ser el año siguiente al inicio de la Revolución Francesa. Su influencia sobre España e Hispanoamérica, dentro de lo que se ha denominado el «ciclo atlántico» de las revoluciones burguesas de corte liberal, fue enorme y luego en diversa medida, sobre el resto de las naciones de Europa.

Al abarcar un periodo tan amplio de tiempo, aunque he tratado de reseñar los acontecimientos de forma resumida pero inteligible, no he podido evitar que el resultado sea muy extenso. Algunos acontecimientos por su importancia y complejidad han requerido mayor extensión. Voy por tanto a publicarlo, como ya he hecho con otros trabajos, en varios capítulos que faciliten su lectura y no agoten al lector. En esta época en que triunfan los Twitter (esos escritos de 140 caracteres y llenos de símbolos extraños en color azul), cada vez hay menos lectores de textos extensos, que sin embargo, suelen ser los más interesantes y formativos. He leído que al parecer un benemérito ciudadano, cuyo nombre no recuerdo, ha transcrito “El Quijote” a varios miles de twitter. La hercúlea hazaña, inmensa sin duda,  me sorprende aunque  me confieso incapaz “a priori” de embarcarme en semejante lectura.

No me resisto a publicar aquí una frase de H. Kissinger que me llevó a profundizar cada vez más en la historia de mi país, España.

“El estudio de la Historia no nos ofrece un manual de instrucciones que pueda aplicarse automáticamente; la historia enseña por analogía, dándonos luz sobre las probables consecuencias que se derivan de situaciones comparables. Sin embargo, cada generación deberá examinar por sí misma las circunstancias que, de hecho, son equiparables”

1ª PARTE: TIEMPOS DE REVOLUCIONES

1790. Ruptura con Francia del tercer Pacto de Familia. Son alianzas de España con Francia, monarquías de la misma familia Borbón, contra Inglaterra. Dos de ellas en la época de Felipe V y otra en la de Carlos III. El año anterior, el 14 de julio de 1789, se produce la toma de la Bastilla que marca el inicio de la Revolución francesa y el fin de la monarquía de los Borbones en Francia.

1793. El 21 de enero es ejecutado Luis XVI y el 16 de octubre María Antonieta. España se une a la coalición contra la República Francesa el 7 de marzo.

1794. El 4 de agosto tropas francesas ocupan Figueras y S. Sebastián. La batalla del Roure (o de Figueras) es parte de las guerras de la Primera Coalición contra la Francia revolucionaria, en suelo español. Aconteció entre los días 17 y 20 de noviembre entre los pueblos de Darnius, San Lorenzo de la Muga y Puente de Molins, en el Alto Ampurdán. Enfrentó al ejército revolucionario francés, comandado por el general Jacques Dugommier, con el ejército español, comandado por el general Luis Fermín de Carvajal, conde de La Unión; ambos generales murieron en los combates.

El objetivo era la Real fundición de San Sebastián, en San Lorenzo de la Muga  destinada a la fabricación de munición de artillería.

1795. La República Francesa declaró la guerra a España el 7 de marzo y el último día de dicho mes, en menos de doce horas, una brigada se apoderó del valle de Arán. El capitán general de Cataluña, Antonio Ricardos, al mando del ejército que se había preparado para invadir el Rosellón, dirigió el contraataque.  El ejército de Ricardos invadió el Rosellón el 17 de abril y el 18 de mayo de 1793 derrotó al ejército francés dirigido por el general Dagobert, tomando todas las fortificaciones de la frontera  y las localidades del valle del Tech.

El general Ricardos, falto de suministros, tuvo que retirarse, con cerca de 20.000 hombres y 106 piezas de artillería y aún venció de nuevo a las tropas republicanas en Asprés, conquistando las localidades de Port Vendres, Santelme y Collioure, dominando así toda la costa rosellonesa.

La falta de medios y una leva masiva en Francia cambió el curso de la guerra. Las tropas francesas, al mando del general Dugommier,  expulsaron a los españoles del Rosellón y, penetraron en Cataluña, las Vascongadas y Navarra, llegando a ocupar Miranda de Ebro.

Viendo que Francia era más fuerte de lo que parecía, Godoy firmó por separado con Francia la Paz de Basilea (1795). A cambio de terminar la guerra, se reconocía a la República Francesa, se cedía a Francia la parte española de la isla de La Española (Santo Domingo) y se normalizaban las relaciones comerciales. A raíz de este tratado Godoy obtuvo el título de Príncipe de la Paz.

1797.  Los ingleses derrotan la flota española en Cabo S. Vicente el 4 de abril. El 22 de julio es rechazado un ataque de la flota inglesa a Sta. Cruz de Tenerife. Pérdida de la Isla de Trinidad.

1798. El 10 de noviembre los británicos ocupan de nuevo Menorca.

1799. Es descubierta y derrotada en el Virreinato de Nueva España (México) la conspiración independentista de los machetes liderada por criollos de origen humilde. El nombre hace referencia a lo modesto del armamento utilizado por los rebeldes: apenas cincuenta machetes y dos pistolas.

1800. El 1 de enero por el Tratado de S. Ildefonso, España cede a Francia la Luisiana Occidental y al duque de Parma el reino de Etruria (Toscana, Lacio y Umbría actuales).

 1801. El 13 de febrero se firma un Convenio por el que la flota española presta apoyo a Napoleón. El 20 de mayo se inicia la Guerra de las Naranjas con Portugal. Finaliza el 6 de junio con el tratado de Badajoz, por el que Olivenza pasa a soberanía española.

1803. En mayo de 1803 estalló una nueva guerra entre Francia y Gran Bretaña. Godoy intentó mantener neutral a la Monarquía española. Cuando esta iniciativa fracasó se comprometió a pagar seis millones de libras mensuales para colaborar con el esfuerzo bélico francés y a permitir la entrada en los puertos españoles de los buques de la armada francesa. Napoleón lo que necesitaba era la Armada española para su proyecto de invasión de Gran Bretaña.

1804. Cuando los pagos se retrasaron Godoy no tuvo más remedio que volver a la alianza con Francia en diciembre.

1805. En julio tuvo lugar la primera batalla entre las flotas franco-española y británica conocida como batalla del Cabo Finisterre. Pero fue el 20 de octubre de 1805, cuando se produjo el enfrentamiento decisivo. La flota británica, al mando del almirante Nelson, se enfrentó con la flota franco-española, a la altura del cabo de Trafalgar, frente a Cádiz y la derrotó completamente, a pesar de la ligera superioridad naval aliada. Sólo 9 de los 33 barcos aliados regresaron, maltrechos, a Cádiz. Murieron 4.500 marineros franceses y españoles. En la batalla también murió el propio Nelson junto a los capitanes españoles Cosme Damián Churruca, Federico Gravina y Dionisio Alcalá Galiano. Es, prácticamente, la pérdida del poder naval español.

1806. Victoria española en Buenos Aires frente a los ingleses que habían ocupado la ciudad durante algunos meses. (12 de agosto).

1807. Proceso del Escorial por el complot de agosto. Plan ideado por los hombres de confianza del entonces príncipe de Asturias, Fernando (VII), para derrocar a su padre, el rey Carlos IV. (Del 10 al 25 de agosto).

Adhesión al bloqueo contra el Reino Unido (19 de febrero). Por el tratado de Fontainebleau, 27 de octubre, Francia  y España acuerdan repartirse Portugal y su imperio.

1808. Motín de Aranjuez contra Godoy (17 de marzo). El 2 de mayo Madrid se subleva contra la ocupación francesa. Comienza la Guerra de Independencia: el general Murat en Madrid. Constitución de Bayona impuesta por Francia el 27 de junio: José I Bonaparte se convierte en rey de España; Victoria española en Bailen y derrota en el Ebro y en Madrid.

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1809. El mariscal Soult vence a Moore en la Coruña el 19 de enero; Palafox capitula en Zaragoza el 21. Sitio de Gerona defendida por Álvarez de Castro (del 5 al 12 de enero). Victoria de Wellington en Talavera de la Reina (28 de julio). Victoria francesa en Ocaña el 19 de noviembre.

1810. Los franceses toman Ciudad Rodrigo el 10 de julio y el Rey José ocupa Sevilla.

1811. El general Massena es derrotado en Fuentes de Oñoro, Salamanca, (5 de mayo) y Soult vencido en Albuera, Badajoz, (16 de mayo).

1812. El 19 de marzo se aprueba la Constitución de Cádiz. Derrotas francesas en Ciudad Rodrigo (19 de enero), Badajoz (6 de junio) y Salamanca (22 de julio). Batalla de los Arapiles, Salamanca, el mismo día 22: Los franceses levantan el cerco de Cádiz. José I Bonaparte abandona Madrid, aunque regresa posteriormente.

1813. El Rey José, abandona Madrid definitivamente. Batalla de Vitoria (21 de junio); Wellington cruza la frontera derrota a Soult (10 de noviembre) y sitia Bayona el mes de diciembre. Fin de la guerra de Independencia por el tratado de Valençay el 11 de diciembre. Fin de la Guerra de Independencia.

1814. Fernando VII vuelve a Madrid el 24 de marzo. Manifiesto de los Persas: documento suscrito el 12 de abril de 1814 en Madrid por 69 diputados, por el que se solicitaba a Fernando VII el retorno al Antiguo Régimen y la abolición de la legislación de las Cortes de Cádiz. El documento ratificado por Fernando VII, pone fin al régimen constitucional de 1812 y restaura el absolutismo y la Inquisición.

Espoz y Mina intenta un pronunciamiento constitucionalista en Puente la Reina. Expatriación de los afrancesados.

1815. Golpe de Espoz y Mina en Pamplona el 28 de junio para el restablecimiento del régimen constitucional. Encarcelamiento y exilio de liberales: Argüelles, Calatrava y Martínez de la Rosa

1817. Conspiración fracasada del general Lacy y los hermanos Milans del Bosch. El general Lacy es fusilado en el Castillo de Bellver, Mallorca, el 5 de julio.

1819. Conspiraciones de Logias masónicas en Valencia y Cádiz. Embarque de tropas expedicionarias hacia América por las revueltas en las provincias americanas.

Se descubre una conspiración en El Palmar, Puerto de Santa María,  contra Fernando VII y el Conde de la Bisbal, jefe de las tropas expedicionarias de ultramar. (7 de julio).

El día 7 de agosto de 1819, tuvo lugar La batalla de Boyacá en el contexto de la guerra de Independencia de Nueva Granada, actuales  Colombia y Venezuela. La batalla se salda con la rendición en masa de la división realista, y fue la culminación de 77 días de campaña iniciada desde Venezuela por Simón Bolívar.

1820. Pronunciamiento liberal del coronel Rafael de Riego en Cabezas de San Juan el 1 de enero.

1821. Matías Vinuesa López de Alfaro, conocido vulgarmente como el Cura de Tamajón, ideó una conspiración, que llamó «Plan para conseguir nuestra libertad», concebido sobre la base de que el Rey y su hermano Carlos María Isidro encerrasen a los ministros, al Consejo de Estado y las demás autoridades para retornar al absolutismo. Fue detenido y encarcelado, pero las masas, considerando que su condena había sido muy leve asaltaron la cárcel de la Corona de Madrid y lo asesinaron.

1822. Pronunciamiento absolutista en Valencia el 30 de mayo del general Francisco Javier de Elío. Ferviente seguidor de la causa absolutista, fue uno de los principales responsables en la represión de Fernando VII en España siendo capitán general de Valencia. Tras el triunfo de la Revolución de 1820 fue encarcelado y en 1822 fue condenado a muerte que se llevó a cabo en el garrote vil.

Se crea la Milicia Nacional en Madrid.

1823. Motín de Madrid (19 de febrero). Intervención armada de los “Cien mil hijos de S. Luis” al mando del Duque de Angulema -primo de Fernando VII- en abril. Angulema dicta la ordenanza de Andújar -8 de agosto- formado por cuatro decretos tendentes a impedir la dura política represiva de las autoridades españolas.

El 23 de mayo el gobierno liberal se trasladó de Madrid a Sevilla y posteriormente a Cádiz, llevando consigo al rey Fernando VII en calidad de rehén. Las fuerzas francesas llegarían hasta Cádiz en busca del rey y, con objeto de capturar la ciudad, asediaron la isla donde estaba el fuerte del Trocadero que controlaba el acceso. El 31 de agosto de 1823 los franceses lanzarían un ataque sorpresa desde la costa aprovechando la marea baja y tomaron el fuerte. Cádiz fue bombardeada continuamente durante tres semanas hasta que la forzaron a capitular el 23 de septiembre de 1823. Fernando VII fue liberado y restaurado en el trono. El rey abolió nuevamente la Constitución de 1812, dando paso a una década absolutista llamada “la década ominosa” por la mayor parte de los historiadores.

El día 7 de noviembre fueron ejecutados el general Riego y sus compañeros. Renunciando a su compromiso de amnistía con los revolucionarios, el rey ordenó represalias despiadadas. En los siguientes años se ejecutaron más de 30.000 personas.

1824. Batalla de Ayacucho (Perú). Fin de la dominación española en América continental. Esta batalla fue el último gran enfrentamiento, dentro de las campañas terrestres, de las guerras de independencia hispanoamericanas (1809-1826). La batalla tuvo lugar el 9 de diciembre de 1824. La victoria de los independentistas supuso la desaparición del contingente militar más importante que seguía en pie en América, y puso fin al Virreinato del Perú.

1825. Levantamiento armado del general Bessieres (Brihuega 17 de septiembre) partidario de Carlos María Isidro (hermano de Fernando VII)

1826. Pronunciamiento liberal en Alicante liderado por el coronel de caballería y comandante de carabineros Pantaleón Boné (28 de enero al 9 de marzo). Levantamiento popular de ciudadanos liberales, que exigían una serie de mejoras políticas, económicas y sociales. Al triunfar la revuelta, se extendió por toda la provincia. Boné estableció su cuartel general en el Castillo de Santa Bárbara.

El capitán general de Valencia, Federico Roncali, se dirigió a tierras alicantinas, estableciendo su cuartel general en Villafranqueza, y desde el 7 de febrero sitió la ciudad alicantina por tierra y por mar con un buque que bombardeaba la ciudad. A Roncali, se le unió el comandante general de Murcia, Pardo, que situó su cuartel en San Vicente del Raspeig. Poco a poco el cerco se fue estrechando y finalmente las tropas gubernamentales tomaron la ciudad.

El día 14 de febrero de 1844, al amanecer, fueron fusilados en la tapia del Panteón de los Guijarro, (en Villafranqueza), 7 oficiales de Boné capturados  el 5 de febrero. Pantaleón Boné y sus 23 compañeros, fueron fusilados por la espalda, el 8 de marzo en el Malecón (A partir de aquel momento paso a llamarse Paseo de los Mártires, ahora Explanada de España) del puerto de Alicante.

1827. Rebelión de los malcontents (23 de agosto) fue una guerra que se desarrolló entre marzo y septiembre en Cataluña y, en menor medida, en Valencia, Aragón, País Vasco y Andalucía contra lo que se consideraban medidas desacertadas del gobierno de Fernando VII. Sublevación carlista en Cataluña y creación en Manresa de la Junta de Gobierno del Principado.

1828. La Junta Suprema Carlista de Manresa apoya la creación de diversas partidas guerrilleras por toda la región, sobre todo en zonas del interior.

Dominó una gran parte de la Cataluña interior: Vich, Cervera, Valls, Reus, Talarn y Puigcerdá, y permanecieron asediadas Cardona, Hostalrich, Gerona y Tarragona. Manresa se rindió sin lucha el 8 de octubre, y a continuación Cervera, Vich y Olot. Cuando todo el mundo pensaba en un trato benigno con los implicados, Fernando VII rechazó cualquier petición de gracia; nueve de los principales insurrectos fueron fusilados en Tarragona, mientras que unos trescientos fueron deportados a Ceuta.

1831. Ejecuciones de Mariana Pineda (mayo) y del general Torrijos (diciembre). Esta fue denunciada por bordar en una bandera la leyenda “Ley, Libertad, Igualdad”, y acusada de pertenecer a una conspiración liberal. Al negarse a delatar a sus cómplices, se decretó su ingreso en prisión. Fue juzgada y condenada a muerte. La sentencia se ejecutó en el Campo del Triunfo de Granada, mientras la bandera que había bordado era quemada.

José María de Torrijos y Uriarte, fue un militar liberal español. Combatió en la Guerra de Independencia española y tras la restauración del absolutismo por Fernando VII en 1814 participó en el pronunciamiento de Juan Van Halen de 1817 que pretendía restablecer la Constitución de 1812. Cuando los Cien Mil Hijos de San Luis invadieron España para restablecer el poder absoluto de Fernando VII, se exilió a Inglaterra. Allí preparó un pronunciamiento que él mismo encabezó, desembarcando en la costa de Málaga procedente de Gibraltar el 2 de diciembre de 1831 junto a sesenta hombres que le acompañaban.  Cayeron en la trampa que le habían tendido las autoridades absolutistas y fueron detenidos. Nueve días después, el 11 de diciembre, Torrijos y 48 de sus compañeros supervivientes fueron fusilados sin juicio previo en la playa de San Andrés de Málaga. Hecho inmortalizado por el pintor alcoyano Antonio Gisbert.

FUSILAMIENTO TORRIJOS

CAMINO DE SERVIDUMBRE

 

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Con frecuencia me sorprende la facilidad con la que militantes (violentos ) de partidos, más o menos próximos al comunismo y a los nacionalismos, tratan de ofender a quienes no piensan como ellos llamándoles “facistas”, y lo escribo tal cual lo pronuncian. No tienen conocimiento de lo que históricamente y en la actualidad, representan esas ideologías: pensamiento único, intolerancia, ingeniería social sobre niños y jóvenes, tendencia a ejercitar la violencia y a veces la eliminación  contra los que no piensan como ellos, entre otras. Tienen ejemplos muy actuales y próximos, donde ilustrarse y abrir los ojos del entendimiento, p. ej. Cuba, Corea del Norte, Venezuela y todo el resto de países  que se autodenominan bolivarianos o, del “socialismo del siglo XXI”, que como sabemos han llevado a sus países al desastre social y económico mientras sus dirigentes amasan de forma ilícita enormes fortunas.

En estos temas, tengo debilidad por dos autores cuya capacidad de análisis y claridad de juicios siempre me ha fascinado. Son el profesor Friedrich A. Hayek y Jean François Revel.

Del segundo me ha impresionado la profundidad de los análisis de la realidad política tras la II Guerra Mundial con Europa partida en dos por el comunismo y los intelectuales de todo occidente creyendo todavía, de buena fe o por interés, en las virtudes del comunismo. Su libro lleva por título “El conocimiento inútil”. En él analiza que, a pesar de que todos sabían el horror que habitaba tras el muro comunista, seguían apoyando a aquel régimen horroroso.CONOCIMIENTO

El primero es todavía más interesante, porque el libro del cual voy a transcribir algunos textos ilustrativos, publicado en 1940, ya pone de manifiesto lo que representaba el socialismo y su identidad con el “fascismo y el nacionalsocialismo”, aunque “más cruel, bárbaro, injusto, inmoral y antidemocrático, incapaz de redención por una esperanza o un escrúpulo”.

  En fin ofrezco unos fragmentos del capítulo del libro que lleva por título “La gran utopía” y que cada uno saque sus propias conclusiones:

Camino de servidumbre

[…] la promesa de una mayor libertad se ha convertido en una de las armas más eficaces de la propaganda socialista, y la creencia en que el socialismo traería la libertad es auténtica y sincera. Pero esto no haría más que agrandar la tragedia si se probase que lo que se prometió como el Camino de la Libertad, sería de hecho la Vía de la Esclavitud. […] la promesa de una mayor Libertad es responsable de haber atraído más y más liberales al camino socialista […] El socialismo fue abrazado por la mayor parte de los intelectuales como el heredero presunto de la tradición liberal.

En los últimos años, sin embargo, los viejos temores acerca de las imprevistas consecuencias del socialismo se han declarado enérgicamente, una vez más, desde los lugares más  insospechados. Observador tras observador, […] se han visto impresionados por la extraordinaria semejanza, en muchos aspectos, entre las condiciones del «fascismo» y el «comunismo». Mientras los «progresistas», en Inglaterra y en los demás países, se forjaban todavía la ilusión de que comunismo y fascismo representaban los polos opuestos, eran más y más las personas que comenzaban a preguntarse si estas nuevas tiranías proceden de las mismas tendencias. Incluso (muchos) comunistas han tenido que vacilar ante testimonios tales como el de Mr. Max Eastman, viejo amigo de Lenin, quien se vio obligado a admitir que, «en vez de ser mejor, el estalinismo es peor que el fascismo, más cruel, bárbaro, injusto, inmoral y antidemocrático, incapaz de redención por una esperanza o un escrúpulo», y que es “mejor describirlo como superfascista”; y cuando vemos que el mismo autor reconoce que «el estalinismo es socialismo, en el sentido de ser el acompañamiento político inevitable, aunque imprevisto, de la nacionalización y la colectivización que ha adoptado como parte de su plan para erigir una sociedad sin clases” , su conclusión alcanza claramente un mayor significado.

[…] Mr. Eastman […] no es en modo alguno […] el único observador simpatizante del experimento ruso que llega a conclusiones semejantes. Unos años antes, Mr. W. H. Chamberlin, que durante doce años como corresponsal norteamericano en Rusia ha visto frustrados todos sus ideales, resume las conclusiones de sus estudios sobre aquel país y sobre Alemania e Italia afirmando que «el socialismo ha demostrado ser ciertamente, por lo menos en sus comienzos, el camino NO de la libertad sino de la dictadura y las contradictaduras, de la guerra civil de la más feroz especie. El socialismo logrado y mantenido por medios democráticos parece definitivamente pertenecer al mundo de las utopías».

[…] un escritor inglés, Mr. F. A. Voigt, tras muchos años de íntima observación de los acontecimientos en Europa como corresponsal extranjero, concluye que «el marxismo ha llevado al fascismo y al nacionalsocialismo, porque, en todo lo esencial, es fascismo y nacionalsocialismo». Y el Dr. Walter Lippmann ha llegado al convencimiento de que:

 “…la generación a que pertenecemos está aprendiendo por experiencia lo que sucede cuando los hombres retroceden de la libertad a una organización coercitiva de sus asuntos. Aunque se prometan a sí mismos una vida más abundante, en la práctica tienen que renunciar a ello; a medida que aumenta la dirección organizada, la variedad de los fines tiene que dar paso a la uniformidad. Es la némesis de la sociedad planificada y del principio autoritario en los negocios humanos».

[…] aquellos hombres que como ciudadanos de los países ahora totalitarios, que han vivido la transformación y se han visto forzados por su experiencia a revisar muchas de sus creencias más queridas. Citaremos como ejemplo […] a un escritor alemán, que llega a la misma conclusión, quizá con más exactitud que los anteriormente ciados:

El completo colapso de la creencia de que son asequibles la libertad y la igualdad a través del marxismo [escribe Mr. Peter Drucker], ha forzado a Rusia a recorrer el mismo camino hacia una sociedad no económica, puramente negativa, totalitaria, de esclavitud y desigualdad, que Alemania ha seguido. No es que comunismo y fascismo sean lo mismo en esencia. El fascismo es el estadio que se alcanza después que el comunismo ha demostrado no ser más que una ilusión, tanto en la Rusia estalinista como en la Alemania anterior a Hitler.

[…] significativa es la historia intelectual de muchos de los dirigentes nazis y fascistas. Todo el que ha observado el desarrollo de estos movimientos en Italia  o Alemania se ha extrañado ante el número de dirigentes, de Mussolini para abajo (sin excluir a Laval y a Quisling), que empezaron como socialistas y acabaron como fascistas o nazis. […] y es todavía más verdad de las filas del movimiento: La relativa facilidad con que un joven comunista puede convertirse en un nazi, o viceversa, se conocía muy bien en Alemania, y mejor que nadie lo sabían los propagandistas de ambos partidos.

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El genocida Stalin

El 15 de mayo de 1939, Santiago Carrillo escribió una carta desde París a su padre, Wenceslao,  llena de resentimiento y odio por haber apoyado a Casado, Miaja, Besteiro y la Junta de Defensa Nacional para terminar la guerra civil. No resisto el publicar un fragmente de la misma que es muy revelador del personaje.

“[…] Unos y otros sentís el mismo odio al gran país del socialismo, la Unión Soviética, y al jefe de la clase obrera mundial, el gran Stalin, porque son la salvaguardia de todos los pueblos que luchan por la libertad […] y yo soy un militante fiel del Partido Comunista de España y de la gloriosa Internacional Socialista.[…] Cada día es mayor mi amor a la Unión Soviética y al gran Stalin…”

Produce autentico horror leer esas alabanzas al individuo que eliminó en su país más de veinte millones de personas y puso en marcha el sistema que ha acabado con unos 120 millones en todo el mundo.

 ¿Tiene alguien duda, a la vista de la experiencia ya vivida en los países de la órbita comunista, de cuál hubiera sido el futuro de España de ser otro el resultado de la Guerra Civil?

 

EXPEDICIONES A LA COSTA OESTE DE NORTEAMÉRICA (II)

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EL FUERTE DE SAN MIGUEL EN NOOTKA

Asentamientos en el Nootka Sound. 1789

Martínez y López de Haro recibieron la orden de tomar posesión de forma preventiva del Nootka Sound antes de que los rusos o los británicos pudieran hacerlo. Durante el verano de 1789 Martínez envió a José María Narváez a explorar el estrecho de Juan de Fuca en el Santa Gertrudis la Magna (antes Northwest América, barco británico capturado por Martínez en Nootka Sound). Narváez encontró la boca del estrecho de Juan de Fuca. Le pareció una entrada muy grande con muchas esperanzas para realizar una exploración más detallada. A finales del año Martínez abandonó el Nootka Sound.

La expedición de Eliza de 1790

Tras los sucesos de 1789[1]  la expedición de 1790, mandada por el teniente de navío Francisco de Eliza y Revenga, tenía como objetivo principal el restablecimiento de la presencia española en la Costa Noroeste, para lo que se iba a reedificar el fuerte y el asentamiento de Nootka. Las exploraciones continuaron partiendo a partir de ese momento del asentamiento de Nootka. Se llevaron a cabo tanto en Alaska como en el entorno del estrecho de Juan de Fuca.

La variedad de objetivos hizo que fueran varias las naves que se dirigieron a Nootka para a partir de allí desempeñar distintas misiones. La fragata Nuestra Señora de la Concepción se encontraba al mando del propio Francisco de Eliza y Revenga (Puerto de Santa María 1759-1825), Graduado en el Real Colegio de Guardiamarinas en Cádiz.

La Princesa con una tripulación de 84 hombres, estaba al mando de Jacinto Caamaño Moraleja. Nacido en Madrid en 1759, provenía de una familia aristocrática de Galicia. Los últimos años de su vida los pasó en Guayaquil  y no se conoce con certeza la fecha y lugar de su muerte. Se enroló en la Armada española como simple marinero a los 18 años, y dos años más tarde, ya era alférez de navío. Un nieto suyo, José Plácido Caamaño, llegó a ser presidente de la República del Ecuador.

Los pilotos de la Princesa eran José Tobar y José Narváez y los capellanes Nicolás de Loera y Luis Paba. Llegó a Nootka el 26 de junio de 1790 y, tras una invernada en el nuevo emplazamiento, regresaría a California a primeros de marzo de 1791.

La fragata Aránzazu, al mando de Juan Bautista Matute llevó suministros a Nootka y regresó el 12 de julio llevando a bordo a Esteban Martínez.

El contingente incluyó al capitán Pedro de Alberni y 75 voluntarios catalanes y otras dos naves.  El 4 de abril llegaba a Nootka el paquebote San Carlos, al mando de Salvador Fidalgo Lopegarcía (Seo de Urgel, 1756–Tacubaya, 1803). De familia noble navarra, se formó  en el Real Colegio de Guardiamarinas de Cádiz. Se graduó en 1775, con el rango de alférez de fragata. Llevaba como piloto a Esteban Mondofía y a un marinero que hablaba inglés.

La balandra Princesa Real, capturada a los ingleses por Martínez en 1789, llegaba a Nootka el 3 de abril. Se encontraba al mando Manuel Quimper Benítez del Pino, y entre su tripulación de 41 hombres, incluyendo 9 soldados, se encontraban los pilotos López de Haro y Juan Carrasco.

En el Nootka Sound se construyó el asentamiento de Santa Cruz de Nootka, así como el fuerte de San Miguel, que fue ocupado por los soldados de la Primera Compañía Franca de Voluntarios de Cataluña, citados arriba. Después de establecer el asentamiento, Eliza envió a Fidalgo y Quimper en viajes de exploración: Fidalgo fue enviado al norte y Quimper al sur

El 4 de mayo salía de Nootka el paquebote San Carlos con destino a la Entrada del Príncipe Guillermo, donde arribó el 24 del mismo mes.   El 25 comenzó a explorar el interior de la bahía en lancha ayudado por dos indios que conocían muy bien la zona, lo que les facilitó mucho su tarea. Como era habitual, dejaron un detallado informe etnográfico de los indios chugach.

Sin haber encontrado rusos en la Entrada del Príncipe Guillermo, el 30 de junio parten hacia la entrada de Cook, encontrando el 4 de julio el primer establecimiento ruso de Pavlovskaia, un puesto de la Compañía Pavel Lebedev-Lastochkin en la desembocadura del río Kenai.  Fidalgo no se detuvo en el puesto sino que continuó hacia el oeste hasta la isla de Kodiak, donde encontró el puesto de Shelikov. Fidalgo se trasladó luego a la colonia rusa en Alexandrovsk (hoy Bahía del Inglés o Nanwalek, Alaska), al suroeste del actual Anchorage, en la península de Kenai, donde de nuevo, Fidalgo afirmó la reclamación española de la zona mediante la realización de una ceremonia formal de soberanía.

Los rusos afirmaban contar con 9.000 indios amigos entre la isla de Kodiak, en la que estaban establecidos desde 1785, y en el establecimiento principal en la ensenada de Cook, donde había dos establecimientos rusos desde 1787. Por la robustez de las  fortificaciones en que se guarecían los rusos y las cicatrices que lucían muchos de ellos, a los marinos españoles no les parecieron las relaciones muy amistosas.

El 31 de mayo zarpó de Nootka Manuel Quimper en el Princesa Real,  para explorar el estrecho de Juan de Fuca hasta las islas de San Juan. Entre el 1 de junio y el 7 de julio recorrió la margen norte del estrecho, en la actual isla de Vancouver. El 8 de julio cruzó el estrecho de Fuca y atracó en el actual estado de Washington, tomando posesión del Puerto de Quimper (New Dungeness Bay). Desde allí envió al piloto Juan Carrasco a reconocer las zonas cercanas pero sin llegar a adentrarse en el actual Puget Sound.  Descubrió el Puerto de la Bodega y Quadra (Port Discovery), donde comerció con los indios.

El 18 julio zarpó de New Dungeness Bay y cruzó el estrecho para entrar en el Puerto de Córdova (Esquimault Harbour). Tres días más tarde retrocedió y fondeó en Freshwater Bay. El siguiente día se dirigió hacia el oeste y fondeó en la Ensenada de Rojas (Clallam Bay), donde divisó dos poblados nativos. El día 24, a las 9 de la mañana, echó ancla en la que llamó bahía de Núñez Gaona (Neah Bay), donde permaneció hasta el 3 de agosto. El 1 de agosto Quimper tomó posesión formal del puerto, con asistencia de los indios. Las relaciones con los nativos fueron intensas. Fue continuo el comercio y el intercambio de regalos.

Teniendo limitado el tiempo, tuvo que regresar a Nootka sin estudiar a fondo varios estrechos y ensenadas prometedoras. El 3 de agosto zarparon de bahía de Núñez Gaona con rumbo oeste, pero a causa del mal tiempo, vientos contrarios y  niebla, tomaron la decisión de regresar a Monterrey, a donde llegaron el 2 de septiembre, y a San Blas el 13 de noviembre.

La expedición de Eliza de 1791

Continuaron durante ese año las exploraciones de las tierras aledañas al norte y sur del estrecho de Juan de Fuca. El flujo de llegada de nuevos buques a Nootka era continuo y desde allí partían las nuevas expediciones.

El paquebote San Carlos, al mando de Ramón Antonio Saavedra y Guyralda, arribó el 26 de marzo, con órdenes para Francisco de Eliza, quien había invernado en esa nueva base. Entre su tripulación se encontraban los pilotos Juan Pantoja y Arriaga y José Antonio Verdia, el cirujano Juan Terrón y el capellán Villaverde.

El 4 de mayo el San Carlos, comandado por Eliza, con Pantoja como piloto, zarpó de Nootka con rumbo sur, para explorar los estrechos de López de Haro y Georgia. En Nootka quedó fondeada la fragata Nuestra Señora de la Concepción, al mando del alférez de navío Ramón Saavedra y Guyralda y el capitán de voluntarios Pedro de Alberni.

La segunda nave de dicha expedición era la goleta Santa Saturnina, construida ya en Nootka, comandada por José María Narváez y que llevaba a Carrasco y Verdia como pilotos. Viajaba con el San Carlos, porque sus reducidas dimensiones la hacían más apta para explorar los canales y estrechos a los que no podría acceder el San Carlos por sus dimensiones y calado.

Entre el 7 de mayo y mediados de junio exploran la margen norte del estrecho, en el sur de la isla de Vancouver. Fondearon el 28 de junio en el puerto de Bodega y Quadra, y a partir del 1 de julio la goleta y la lancha estuvieron explorando las inmediaciones. Durante la travesía, descubrieron el estrecho de Georgia y Narváez realizó una exploración rápida de su mayor parte.

Entre el 7 y el 11 de agosto, estuvieron fondeadas en Puerto de Núñez Gaona. Durante esa estancia Eliza menciona que acudieron muchas canoas de indios de los poblados que hay en la boca para comerciar, pero apenas llegaron a ningún trato.  El San Carlos regresó a Nootka el 30 de agosto. El Santa Saturnina, al mando de Carrasco, no logró llegar a Nootka y en su lugar navegó al sur hacia Monterey y San Blas. Carrasco se reunió en Monterrey con Alejandro Malaspina y le informó sobre el descubrimiento del estrecho de Georgia.

[1] Para ampliar, visitar el siguiente foro: http://foro.todoavante.es/viewtopic.php?f=47&t=4284

atrevida y descubierta

CORBETAS ATREVIDA Y DESCUBIERTA

La expedición Malaspina y Bustamante. 1791

Es quizá la más importante expedición científica española, por su duración, magnitud, propósitos y logros. Duró algo más de cinco años: entre el 30 de julio de 1789 y el 21 de septiembre de 1794. Exploró la costa del Atlántico americano desde Monterrey (México) hasta la Tierra del Fuego; la costa pacífica hasta Alaska, y además las islas Filipinas, Macao, Australia, Nueva Zelanda y las islas Marianas y el archipiélago de Tonga (el punto del Pacífico donde se inicia el día UTC). Aquí solamente me refiero a las exploraciones de la zona a que está dedicada esta entrada.

El rey de España dio a Alejandro Malaspina y a José de Bustamante y Guerra el mando de una expedición científica alrededor del mundo con dos corbetas, la Descubierta y la Atrevida. Entre los 102 miembros de su tripulación se encontraban los oficiales José de Espinosa y Tello, Cayetano Valdés y Flores, Manual Novales, Femando Quintano, Francisco Javier Viana, Juan Bernacci y Secundino Salamanca, y el cirujano Francisco Flores Moreno. La corbeta Atrevida se encontraba al mando de José de Bustamante y Guerra, segundo jefe de la expedición, y entre sus 102 tripulantes se incluían originalmente los oficiales Dionisio Alcalá Galiano, Antonio Tova Arredondo, Juan Gutiérrez de la Concha, José Robredo, Martín de Olavide y Ciriaco Cevallos.

La expedición contaba, además, con los botánicos y naturalistas, Antonio Pineda, Tadeo Haenke y Luis Nee; con Felipe Bauzá y Cañas como encargado del dibujo y director de cartas y planos de la expedición. Contaba también con una serie de dibujantes, entre los que Juan Ravenet, Tomás de Suria, Felipe Bauzá, José Cardero y Fernando Brambila, dejaron testimonio de nativos y escenas de la Costa Noroeste.

El 1 de mayo de 1791, la expedición exploró el ámbito de la Costa Noroeste a la búsqueda de un paso interoceánico. En México se quedó mientras tanto una comisión expedicionaria al mando de Dionisio Alcalá Galiana, para organizar los materiales obtenidos hasta el momento

Al llegar a Alaska, reconocieron la costa hasta el Prince William Sound. En la bahía Yakutat, la expedición contactó con los tlingit yakutat. Los estudiosos españoles hicieron un estudio de la tribu, recabando información sobre costumbres sociales, lengua, economía, métodos de guerra y prácticas funerarias. Los artistas que acompañaban la expedición, Tomás de Suria y José Cardero, retrataron a miembros de la tribu y recogieron escenas de la vida diaria Tlingit. El glaciar Malaspina, entre la bahía de Yakutat y la bahía Icy, fue nombrado posteriormente en honor de Alejandro Malaspina.

Expedición de Alcalá Galiano y Valdés. 1792

La circunnavegación de la actual isla de Vancouver realizada por las goletas Sutil y Mexicana en 1792, se considera como parte de la expedición Malaspina ya que fue realizada a iniciativa suya modificando las instrucciones previas al respecto. La expedición iba a estar originalmente al mando de Mourelle, pero Malaspina logró imponer a sus propios oficiales, Dionisio Alcalá Galiano y Cayetano Valdés.

Las goletas habían sido construidas en San Blas y su poco fondo las hacía idóneas para los propósitos de la expedición. Al capitán de fragata Dionisio Alcalá Galiano, comandante de la expedición, se le encomendó el mando de la goleta Sutil en la que también iba el teniente de fragata Secundino Salamanca, con otros 17 tripulantes. El mando de la goleta Mexicana lo detentaba el capitán de fragata Cayetano Valdés y en ella iban Juan Vernaci, teniente de fragata y el dibujante José Cardero, junto con otros 17 tripulantes. Las goletas salieron de Nootka el 5 de junio y regresaron a dicho lugar el 31 de agosto.

Al llegar a Núñez Gaona encuentran a la fragata Princesa y a Fidalgo, que llevaba allí un mes preparando un futuro establecimiento, habiendo dispuesto ya el terreno para el mismo. Es destacable la confianza del trato con el jefe Tetacu, el cual visitaba la goleta Mexicana con toda confianza. Los españoles incluso le permitieron ver las cartas y mapas del estrecho, informándoles el jefe sobre la configuración y las islas del mismo. Tetacu les acompañó en su travesía del estrecho hasta el Puerto de Córdova, adonde llegaron sus dos mujeres en canoa. Acabaron siendo conscientes de que ese jefe era “uno de los caudillos más temidos de quantos habitan estas Costas y que ha adquirido el mayor respeto y autoridad en ellas, por su valor, talentos y despejo”. Tetacu y sus dos mujeres fueron retratados por Cardero.

MALSPINA

ALEJANDRO MALASPINA

Un relato de este viaje de Galiano y Valdés, se publicó en España y fue ampliamente promovido, oscureciendo el viaje más importante de Malaspina, que se convertiría en un prisionero político poco después de regresar a España. Es la constante de todos los grandes hombres de España de aquellas épocas: cuantos mayores y más heroicos eran sus logros, mas envidias y odios suscitaban. Repase la nómina de todos aquellos esforzados descubridores y colonizadores y comprobaran que raro es el caso en que no acabaran en el destierro o la cárcel. Viene a la memoria aquella exclamación de poema de Mio Cid: «¡Ah que buen vasallo si hubiera buen señor…!

Expedición de Bodega y Quadra y Caamaño. 1792

El 29 de abril de 1792 arribaba a Nootka la fragata Santa Gertrudis al mando de Alonso Torres y Guerra. Con él iban Juan Francisco de la Bodega y Quadra, comandante de una expedición que en este caso tenía un propósito fundamentalmente diplomático y político, el naturalista José Mariano Moziño Suárez de Figueroa y el artista Atanasio Echevarría y Godoy.

Eliza, que estaba entonces al mando del establecimiento de Nootka, fue relevado por Bodega y salió de Nootka en la fragata Nuestra Señora de la Concepción el 24 de junio.

El 14 de mayo llegaba a Nootka la fragata Aránzazu, de 205 toneladas. Su comandante era Jacinto Caamaño y Moraleja llevando a Juan Pantoja y Arriaga como primer piloto y a Juan Martínez y Zayas como segundo. Tenía la misión específica de recorrer la costa desde el Puerto de Bucareli hasta el de Nootka.

Entre el 13 de junio y el 7 de septiembre Caamaño llevó a cabo una serie de exploraciones en la zona mencionada, realizando diversos informes sobre los pueblos nativos con los que estableció contacto. Iba con él el botánico José Maldonado. Entre el 24 de junio y el 17 de julio estuvo en el Puerto de Bucareli. Numeroso nombres de lugares aplicados por Caamaño en la zona han sobrevivido, como la bahía de Córdoba, el canal de Revillagigedo, las bocas de Quadra, y en lo que ahora se llama paso Caamaño, la isla Zayas, en honor de su segundo piloto.

El naturalista José Maldonado dejó un extenso informe sobre animales terrestres, acuáticos y plantas de la zona. Fue la última vez que una nave española se acercó por esos lugares. El 4 de septiembre volvía Caamaño a Nootka. Allí se quedó al mando del emplazamiento mientras Bodega viajaba a Neah Bay. Luego sería relevado por Fidalgo. El 27 de agosto había llegado George Vancouver a Nootka. Al parecer, se habría reunido con Caamaño y obtenido copias de sus mapas, sobre todo de las zonas al norte de la entrada de Dixon. Vancouver más tarde incorporó algunos de los nombres de los lugares bautizados por Caamaño en su atlas.

El 4 de mayo había arribado a Nootka la goleta Activa al mando de Salvador Menéndez Valdés. El 21 de septiembre fue Bodega y Quadra quien tomó el mando de esta goleta y se desplazó al Puerto de Núñez Gaona (Neah Bay) con Menéndez Valdés, en donde estuvo del 25 al 29 de septiembre para luego navegar hacia el sur. El viaje tenía por misión encontrarse con Fidalgo, que llevaba allí desde el 27 de mayo, e indagar en los sucesos que habían desembocado en la muerte del piloto de la Princesa, Antonio Serantes.

Arribaban en ese momento a Nootka la fragata Columbia y una balandra al mando del capitán Gray, a quien Bodega pidió que le acompañara en su viaje al estrecho de Juan de Fuca. Posteriormente,  le compraría la balandra que sería bautizada como Orcasitas, y viajaría al sur con Bodega el 29 de septiembre.

La fragata Princesa, al mando de Salvador Fidalgo Lopegarcía, y llevando como piloto primero a Antonio Serantes y, como segundo, a Hipólito Tono, al capellán José Alejandro López de Nava y al cirujano Juan de Dios Morelos, se encontraba en el Puerto de Núñez Gaona (Neah Bay) desde el 27 de mayo. En el diario de Bodega se narra la entrevista con el jefe Tetacu y su hermano Tututsi para investigar la muerte de Antonio Serantes. En resumen, durante el otoño de 1792 se produjo un conflicto entre los makah nativos, y los españoles. El piloto Antonio Serantes, fue asesinado y en represalia, Fidalgo ordenó un ataque a los makah, causando muchas bajas.

El 29 de septiembre se abandonó definitivamente el Puerto de Núñez Gaona, dirigiéndose Bodega hacia México junto con la Orcasítas.

La expedición de Eliza y Martínez Zayas. 1793

Fue ésta, la última expedición española al Pacífico Norte. En 1795 se cerró el establecimiento de Nootka, poniendo fin definitivamente a la presencia española en esa región.

El 30 de abril zarparon, de nuevo desde San Blas, dos goletas. La Activa, a cuyo mando se encontraba el teniente de navío Francisco de Eliza y Revenga, llevaba como pilotos a José Tobar y Juan Kendrick, el capellán era Agustín de la Peña y el cirujano José Maldonado. La goleta Mexicana estaba al mando del segundo piloto Juan Martínez y Zayas. Sus instrucciones eran la exploración de la costa desde el estrecho de Juan de Fuca hacia el sur, hasta San Francisco.

Las goletas se separaron muy pronto. Eliza encontró grandes dificultades y sólo Martínez Zayas alcanzó la latitud deseada, el Puerto de Núñez Gaona, donde habían convenido encontrarse y al que arribó el 26 de julio. Atravesó el estrecho hasta Puerto San Juan y el 30 de julio comenzó a navegar hacia el sur.

canoas

TÍPICA CANOA DE LOS NATIVOS DE NOOTKA

Martínez y Zayas, que navegó por la costa de Washington y Oregón, menciona que en su tránsito por la costa norte encontró casas bien formadas y techadas de madera. El 11 de agosto decidió entrar por el río Columbia,  pero le siguieron multitud de canoas con indios agresivos,  y se vio obligado a hundir algunas para evitar un abordaje. Probablemente eran chinook del Columbia inferior.

Mientras tanto Eliza había fondeado el 1 de agosto en el puerto de la Trinidad (Trinidad Bay) y en su breve informe sobre los yurok destacó la total ausencia de cambios habidos desde la primera vez que los españoles se detuvieron allí, en 1775. El mismo Eliza dedujo que “han tenido muy poco trato con otras naciones”.

El 9 de agosto se encontraron ambas goletas en el puerto de Bodega reflejando en sus escritos una breve mención sobre los miwok costeños. Por lo que respecta a los pueblos nativos, los españoles  impidieron que los rusos se establecieran en la Columbia Británica y en las costas de Washington y Oregón, y se retrasó en más de setenta años la inevitable conquista y práctica destrucción de las culturas nativas de esa región.

totem

TOTEM CARACTERÍSTICO DE LAS CULTURAS DE LA ZONA

 

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA.-

 La profesora EMMA SÁNCHEZ MONTAÑÉS, titular de Historia Americana en la Universidad Complutense y directora de la Revista Española de Antropología Americana, fue quien despertó mi interés por estas exploraciones. Su extenso, documentado y ameno artículo sobre las fuentes españolas en la etnografía de la costa pacífica americana a finales de siglo XVIII, publicado en el libro “Norteamérica a finales del S. XVIII: España y los Estados Unidos” fue determinante para iniciar este trabajo. Como mi enfoque pretendía centrarse más en la epopeya en sí, en el factor humano de la misma, investigué acerca de información menos especializada en antropología.. Entiendo que la aportación de nuestros marinos fue fundamental para ésta ciencia en aquel ámbito.

En Internet, la documentación sobre el tema es extensa y de fuentes muy distintas. Como siempre, en primer lugar WIKIPEDIA donde hay muchos trabajos muy completos y documentados. Es la fuente principal de las imágenes publicadas. Cito las páginas que más he consultado, pero son innumerables las existentes:

  • Expediciones de España en el Pacífico Noroeste
  • Exploración del océano Pacífico.
  • Canadá y Alaska: Desde México, en Nueva España.

#LA ENCICLOPEDIA DE LA PRESENCIA ESPAÑOLA EN ESTADOS UNIDOS. ESPAUSA ENCICLOPEDIA.  (Patrocinada por la Universidad de Alcalá).

Contiene biografías de muchos personajes relacionados con la presencia española en América, entre otros, los citados en estos artículos. Muy interesante y exhaustiva.

#El libro del señor Freeman M. Tovell, “At the far reaches of Empire”, es un auténtico tesoro de datos personales de la casi totalidad de los personajes que llevaron a cabo aquellas exploraciones.

#Historical Dictionary of the Discovery and Exploration of the Northwest Coast of America, de Robin Inglis.

Otra fuente indispensable y muy completa sobre el tema y sus personajes.

Es curioso y turbador, que existan obras sobre el tema de la presencia española en América, en mayor número y difusión que en la propia España.

 

 

 

EL POEMA DE TECUMSEH

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TECUMSEH

Tecumseh Jefe de la tribu india de los shawnee, es famoso por su lucha contra los nacientes Estados Unidos para frenar su expansión hacia el oeste. Nació en marzo de 1768 en las cercanías de Springfield (Ohio) y murió en los alrededores de Thamesville (Ontario, Canadá) el 5 de octubre de 1813.

Su padre fue un guerrero shawnee que murió luchando contra los colonos blancos en la batalla de Point Pleasant (1774). Tecumseh participó con sus guerreros en la batalla de Fallen Timbers (1794), en la cual una coalición de diferentes tribus indias fue derrotada por las tropas del general Anthony Wayne.

Fue líder de una gran confederación indígena que se opuso a los Estados Unidos de América en defensa de sus tierras y lucho de nuevo durante la guerra anglo-estadounidense de 1812 (La guerra escondida). Creció en los territorios que más tarde fueron el estado de Ohio. Vivió en su infancia y juventud  la guerra de Independencia de los Estados Unidos y la guerra India del Noroeste, conflictos durante los cuales, su pueblo estuvo constantemente expuesto a numerosas acciones bélicas.

En el mundo de habla española es menos conocido que otros líderes indígenas, cuyas imágenes han sido muy utilizadas por el cine y las novelas del oeste: como Nube roja Sioux oglala),  Caballo Loco (Tasunka witko), Toro Sentado (Sioux) y los Apaches de la tribu Chiricahua,  Cochise, Gerónimo y Mangas Coloradas. Muchas personas creen que son personajes cinematográficos de ficción pero existieron realmente y se conserva su imagen en fotografías realizadas por el excelente fotógrafo americano Edward Curtis.

TORO SENTADO

TORO SENTADO

Tecumseh está considerado como uno de los más grandes personajes indígenas en la historia de América del Norte. Fue un estadista, guerrero y  patriota de su pueblo indígena.  Hombre instruido y sabio según la historia y la leyenda, fue una persona respetada y admirada, incluso entre sus enemigos blancos, por su integridad y humanidad y al que actualmente se rinde honor tanto en los Estados Unidos como en el Canadá, por indios y blancos.

Hacia finales de los 1780 Tecumseh, junto con su hermano  Tenskwatawa («el profeta»), creó una alianza de los pueblos nativos contra la continua expansión de los colonos americanos en los territorios de los grandes lagos, del norte del medio oeste y del valle del río Ohio. Fundaron la ciudad de “Prophetstown”, próxima a la actual Lafayette, Louisisana.

A finales de 1809, el gobernador del recién formado Territorio de Indiana, negoció un Tratado (Fort Wayne) en el cual una delegación de indígenas cedió 3 millones de acres (unos 12,000 km²) de territorio de los Pueblos Nativos Americanos al gobierno de los Estados Unidos.

El tratado fue rechazado por Tecumseh, porque no contó con la aprobación del presidente estadounidense James Madison. También hubo sobornos en forma de grandes subsidios a las tribus y jefes implicados y la distribución antes de las negociaciones entre los indígenas participantes, de copiosas cantidades de licor para «predisponer las actitudes» a las mismas.

La oposición de Tecumseh al Tratado marcó la emergencia del guerrero shawnee como líder respetado de varias tribus. Aunque Tecumseh y su pueblo, los shawnees no tenían derecho alguno sobre la tierra vendida, Tecumseh revivió una idea expuesta en años anteriores por el líder Shawnee, Blue Jacket, y por el líder Mohawk, Joseph Brant, según la cual la tierra india era propiedad común de todas las tribus, y ninguna fracción de ella podía ser vendida sin el consentimiento de todas, o sólo por decisión de unas pocas.

Ninguna tribu tiene el derecho de vender tierra, ni siquiera a otra, mucho menos a extranjeros… ¡Vender un país? ¿Por qué no vender también el aire, las nubes y el gran mar con la tierra? ¿No los hizo el Gran Espíritu para uso de todos sus hijos?” y “…la única manera de detener esta iniquidad  es, para los hombres rojos, unirse y reclamar un común e igual derecho sobre la tierra, como era en un principio, y debería ser ahora, para que nunca sea dividida”.

 En agosto de 1810 Tecumseh visitó al gobernador W.H. Harrison en su mansión de  Vincennes, en el recién creado estado de Indiana, al frente de una partida de cuatrocientos guerreros armados y con pintura de guerra; se habían desplazado  desde Prophetstown para presionar en favor de sus reivindicaciones. El gobernador Harrison rechazo sus demandas y Tecumseh  se dirigió a él de forma muy airada, incitando a sus guerreros para que lo mataran. Este se defendió con su espada y el apoyo de la pequeña guarnición que defendía el pueblo de Vincennes.

En ese momento intervino el jefe Potawatomi, Winnemac —quien mantenía relaciones de amistad con los estadounidenses— para contrarrestar los argumentos de Tecumseh frente al grupo que éste dirigía, y les pidió a los guerreros que se fueran en paz, lo que hicieron no muy convencidos ni apaciguados.

En marzo de 1811 coincidiendo con la aparición en el cielo de un gran cometa (Tecumseh, significa  “estrella fugaz”), aprovechó para convencer a los indios que integraban la Confederación de Tecumseh y sus aliados, de que era un signo de buena suerte y la señal de que la hora de luchar había llegado. Tras una nueva entrevista con el gobernador se mostró contemporizador y dispuesto a permanecer en paz con los EEUU; pero solo fue una  maniobra para ganar tiempo mientras fortalecía su confederación.

De las arengas que entonces dirigió a las asambleas de indios con las que se entrevistó hay una de la que circulan distintas versiones y que algunos han atribuido a su hermano:

«Escuchad, orgullosos pueblos indios. El pasado habla por sí mismo. ¿Dónde están hoy los Pequot? ¿Dónde están los Narragansett, los Powhatan, Pocanokets, y otras poderosas tribus de nuestra gente? Se han desvanecido ante la avaricia y la opresión del hombre blanco, como la nieve ante el sol del verano…. Mirad a lo largo y ancho, del que fue una vez su bello país y ¿qué veis ahora? Nada salvo los estragos de los destructores rostros-pálidos. Así será con ustedes Creek, Chickasaw, Choctaw… La aniquilación de nuestra raza es inminente a menos que nos unamos en una causa contra el enemigo común».

 Al final se produjo la confrontación, la Batalla de Tippecanoe, en la que vencieron las tropas del gobernador tras lo cual los victoriosos americanos tomaron el poblado de Prophetstown destruyeron los cultivos que lo rodeaban y lo incendiaron.

Un mes después de Tippecanoe, el miércoles 11 de diciembre de 1811 tuvo lugar un violento terremoto que sacudió el Sur y el Medio Oeste, considerado en la actualidad, como el seísmo más potente experimentado en los Estados Unidos continentales. Pese a que la interpretación del fenómeno natural varió de una tribu a otra, todas las tribus pieles rojas lo consideraron una señal y llegaron al consenso de que Tecumseh y el Profeta debían ser apoyados en sus acciones frente a los blancos.

Mientras, estaba creciendo la tensión entre los Estados Unidos y Gran Bretaña, lo que condujo a la guerra entre ambos en 1812. Esta guerra puede considerarse una extensión norteamericana del conflicto napoleónico en Europa, pues las raíces de la contienda se encuentran en las relaciones comerciales entre la Francia imperial y los Estados Unidos. En 1807 Gran Bretaña impuso un severo bloqueo naval a la Francia de Napoleón, y uno de los países más perjudicados por esta medida fue los Estados Unidos, ya que Francia demandaba el 80% de las exportaciones de algodón y el 50% de todas las restantes.

Tecumseh reunió un ejército de nativos, alistándolo en el ejército británico como aliado y participó en numerosos enfrentamientos a lo largo de la frontera que separaba Canadá de Estados Unidos. En una de estas batallas, la del Thames, que tuvo lugar el 5 de octubre de 1813, Tecumseh recibió una herida mortal que acabó con su vida.

Su norma de vida y testamento para las generaciones posteriores, es un  emotivo poema que transcribo a continuación. Me recuerdan estas palabras a mi admirado Marco Aurelio, el gran emperador estoico, y su pensamiento expuesto en ese maravilloso libro de “Meditaciones”:

POEMA DE TECUMSEH

 Vive la vida de modo
Que el temor a la muerte
No pueda entrar nunca
En tu corazón.

No importunes a nadie
Acerca de su religión.
Respeta a los demás
Y sus puntos de vista
Y exige de ellos
Que respeten el tuyo.

Ama tu vida, perfecciónala.
Embellece todas las cosas de tu vida.
Trata de prolongar tu vida
Y de hacerla útil para tu pueblo.

Cuando llegue la hora de tu muerte,
No seas como aquéllos cuyos corazones
Están llenos de temor a la muerte
Y que al llegar su momento lloran y rezan.

Para tener un poco más de tiempo,
Para vivir la vida de modo diferente,
Canta tu canción fúnebre
Y muere como un héroe
Que regresa a su casa.

geronimo

GERÓNIMO

Un comentario final.- Los españoles arrastramos la tendenciosa “leyenda negra” creada por los pueblos sajones acerca de nuestra brutalidad para con los indígenas de los pueblos descubiertos y conquistados. Los conquistadores eran gentes muy duras –los indígenas también- y cometieron excesos. Pero lo cierto es, que quienes actuaron por sistema con verdadera saña contra los pueblos indígenas de América y de otros territorios fueron ellos, los británicos y sus descendientes norteamericanos. Compárese la masa de población nativa (y mestiza) actual en los territorios que fueron españoles con las poblaciones nativas de los EEUU; confinados en Reservas, como se ha hecho en África y otras partes del mundo con las especies en peligro de extinción. El que tenga curiosidad, busque en un capítulo de la obra de Alexis de Tocqueville, “La democracia en América”, la narración que hace, muy impresionado, de cómo la población india de una ciudad entera es transportada a la fuerza a una Reserva abandonando casas, propiedades y medios de vida  porque los blancos ambicionan sus bienes y no quieren  convivir con ellos. Se trataba de indios que se habían integrado a la forma de vida y costumbres de la sociedad blanca (WASP). ASÍ SE ESCRIBE LA HISTORIA.

NUBE ROJA

NUBE ROJA

 Documentación utilizada:

 *“A history of the american people”. Paul Johnson
*Wikipedia. Muchos artículos sobre el tema y las imágenes de E. Curtis.
*http://www.mcnbiografias.com/
*Eduard Sheriff Curtis. https://www.taschen.com/pages/es/catalogue/photography/all/45424/facts.los_indios_de_norteamerica_las_carpetas_completas.htm
*”La democracia en América”. Alexis de Tocqueville
* Para saber más sobre la guerra anglo-americana de 1812, “la guerra escondida” en la historia USA:
http://historiaesco.blogspot.com.es/2011/05/la-guerra-de-1812.html

ALI BEY EL ABASSÍ

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ALI BEY EL ABASSI
Uno de los personajes más fascinantes de la historia de España

Domingo Francisco Jorge Badía y Leblich, hijo de Pedro Badía y de Catalina Leblich, de familia militar flamenca, nació en Barcelona el 1 de abril de 1767.

Aventurero, explorador, científico…, Domingo Badía, o Ali Bey el Abasí, es uno de los personajes más fascinantes de la Historia de España. Se sabe poco de su infancia pero consta que tenía una gran inteligencia y  que adquirió de forma autodidacta gran cultura. Estudió  Matemáticas y Filosofía, que luego, con el tiempo, ampliaría con la práctica a Astronomía, Geografía, Física, Historia Natural, Cartografía, Música, Dibujo, Teatro y Humanidades. Dominaba además idiomas como el árabe, latín, francés, italiano e inglés. Pero lo que de verdad tuvo influencia en su vida fue la pasión que sintió por la cultura islámica, que le llevó a aprender no solo el idioma, sino a estudiar la historia, la religión, los usos y costumbres de los musulmanes. Tuvo gran  amistad con Simón de Rojas Clemente otro orientalista apasionado de la época.

En 1778, su padre es nombrado contador de guerra y tesorero del partido judicial de Vera (Almería), trasladándose a Cuevas de Almanzora (Almería) con su familia. Allí comenzó Domingo a interesarse por el mundo musulmán, tan presente en la zona.

Precoz y adelantado a su tiempo, a los 14 años (1781) figura ya trabajando como funcionario en Granada. En 1791 se casó con María Luisa Burruezo y Campoy (su adorada “Mariquita”) con la que  tuvo una hija, María de la Asunción. En 1792 se traslada con su familia  a Córdoba para desempeñar su empleo de administrador de rentas de tabaco. En Córdoba estudió el idioma y la cultura árabe. Su espíritu inquieto le lleva a tratar de poner en marcha el primero de sus proyectos, embarcando a su suegro en un negocio de globos aerostáticos que, finalmente, fracasará y lo lleva a la bancarrota, razón por la cual dimitiría de su cargo y se trasladaría, primero a Puerto Real (Cádiz) y más tarde a Madrid, donde trabajaría en la biblioteca-archivo del Conde de Castelfranco a través del cual se relacionaría con la corte.

El 10 de abril de 1801, presentó ante Pedro Cevallos Guerra, Secretario de Estado y del Despacho del rey Carlos IV, un proyecto para realizar una expedición científica a África, apoyándose en el interés que se empezaba a mostrar en Europa por el continente. Se trataba de un viaje de nada menos que 3.250 leguas, unos 18.000 kilómetros, en el que se explorarían el Atlas, el Sahara, el Golfo de Guinea y el Nilo, lugares apenas conocidos por los europeos, cuyos resultados redundarían en beneficio de la Corona española.  Fue aprobado gracias al Primer Ministro, Manuel Godoy y Álvarez de Faria con el cual, gracias su carácter abierto y su erudición, había establecido una buena relación.

Pensaba Badía, que las diferentes jornadas  de esta ruta eran recorridas habitualmente por caravanas y que si ningún europeo había conseguido completarlas era por su vestimenta y aspecto que estimulaba a los saqueadores y bandoleros. Había, pues, que disfrazarse de musulmán y hacer el recorrido como uno de ellos. Debía transformarse en un musulmán; debía conocer a fondo su cultura y costumbres para tener éxito en su misión.

El proyecto suscitó la oposición de los medios científicos; su autor no esgrimía título alguno y el ardid de  disfrazarse era visto por el mundo  académico como una frivolidad. Godoy, estaba  muy alejado de estas sutilezas: le importaba solo el bien del Estado y autorizó a Badía y su socio, Clemente, a realizar el «viaje preliminar» explicitado en el proyecto, a París y Londres, con la intención de adquirir instrumentos científicos. Posiblemente en estas ciudades se iniciara en la francmasonería, conociendo a eminentes personalidades de la época. Era habitual que cualquiera que en esa  época, hablara de ciencia de vanguardia, fuera invitado a entrar en la francmasonería. Esto explicaría sus amistades y los recursos que inmediatamente obtenía de lugares y países en donde nunca antes había estado y cómo logró escalar, sin título alguno ni fortuna, las más altas cancillerías europeas, cuando era un simple funcionario.

Durante su estancia en Londres, una mañana mientras Clemente realizaba visitas científicas, Badía que ya había empezado a dejarse barba, fue circuncidado, requisito indispensable para pasar por árabe.

A su vuelta, Godoy le expuso que el proyecto seguía adelante, pero con una orientación diferente. Lo político se impondría sobre lo científico. El proyecto pasó a ser una misión política-militar: Godoy pensaba aprovechar la inestable situación del reino de Marruecos para poner el país bajo control español. Su misión era ganarse al Sultán de Marruecos. A su vez ponerse en contacto con los rebeldes y estimularles para que lo atacaran. España entonces intervendría para ofrecer su protección al Sultán.

Como Godoy había sugerido a Badía que no lo acompañara Clemente, que era un científico pero no un aventurero, inició su viaje dejando atrás a su compañero Clemente (quien fue compensado por su ayuda previa y su discreción de forma muy generosa). Atravesó Ali Bey el estrecho el 29 de junio de 1803 por Tarifa, luciendo lujosos atuendos árabes. Había sido nombrado Brigadier de los Ejércitos Reales. A todos los efectos, Badía pasó a llamarse -y a ser- Alí Bey el Abassí, príncipe de la dinastía Abasida, hijo de Othman Bey. Había falsificado documentos y genealogías escritas en árabe antiguo en los que se demostraba «fehacientemente» su origen y linaje santo: era descendiente del tío del Profeta y, por tanto, merecía un trato especial.

En sus libros “Viajes por Marruecos” y “Peregrino a La Meca”, describe minuciosamente todos los pormenores del viaje, la ruta seguida, los accidentes geográficos, los monumentos destacados y sus contactos con los habitantes del país, de todos los estratos sociales, de forma rigurosa y muy amena.

Al llegar a Marrakech, le esperaba el Sultán Muley Solimán Ben Mohamed (1792-1822) con el que estableció unas magníficas relaciones y lo colmaría de honores. Ello le permitió cumplir su cometido diplomático-político, con eficacia. Recorrió el país envuelto en ricos ropajes y falsas acreditaciones; frecuentó, a la nobleza del país y al pueblo llano recogiendo una valiosa información geográfica y etnográfica.

En cuanto a su misión, en su correspondencia con Godoy, afirma que logró azuzar la rebelión de las tribus opuestas al Sultán y crear las condiciones para una intervención española. Sin embargo, el plan de Godoy fracasó: no había tenido en cuenta el carácter timorato de su patrón, Carlos IV. Otros estudiosos afirman que su plan fue descubierto y el Sultán pese al afecto que le profesaba le invitó a salir del reino. Pidió autorización al Sultán para desplazarse a La Meca que le concedió.

Se embarcó rumbo a Trípoli con destino final en Alejandría a la que llegó el 12 de mayo de 1806 tras diversos incidentes con el capitán, marinería y la meteorología, que le llevaron, primero al Peloponeso y luego a Chipre. En Alejandría visitó extensamente los lugares arqueológicos realizando notables grabados de los principales monumentos.

El 10 de noviembre llegaba a El Cairo surcando el Nilo, siendo muy bien recibido, él y su comitiva, en su papel de príncipe Abasí y por lo tanto, descendiente del Profeta. En Egipto permaneció hasta mediados de diciembre y durante ese tiempo visitó sus más notables edificios, palacios y mezquitas, que también dibujó. Profundizó en sus costumbres, se relacionó con sus gobernantes. Mostrándose interesado por el pasado y favorecido por sus “orígenes”, se le facilitó el acceso a las pirámides de Guiza, la Esfinge y Saqqara, donde se halla la pirámide escalonada del faraón Zoser. Una de las más antiguas de gran tamaño construida alrededor del 2.650 a.C.

Tras dejar Egipto, continúa su viaje a La Meca donde llegaría a mediados de abril de 1808. En la sagrada ciudad musulmana permaneció durante dos meses, tiempo durante el cual continuó siendo agasajado por sus gobernantes y visitó la Mezquita más sagrada del Islam: Masjid al-Haram donde se encuentra la Kaaba. Zona prohibida a todo occidental. Entró al patio del templo, la Casa de Dios y besó la piedra negra de la Kaaba. Aunque el viaje no se realiza en el mes preceptivo, Al Hiyya y no es Hajj, sino Umrah (peregrinación menor), cumplió todos los ritos de los peregrinos y a partir de ese momento, como es tradición en el Islam, añadió a su nombre el titulo de los que han realizado la peregrinación: Hajj Ali Bey el Abasí.

Dio las siete vueltas preceptivas a la Kaaba; se  desplazó al pueblo de Mina donde los peregrinos arrojan contra unas columnas (en la actualidad, un muro) siete piedras en lo que se denomina la “Lapidación del diablo” y otras siete en el paraje en donde vivió el infame Abugehel, enemigo del profeta. Sin duda, también llevaría a cabo el preceptivo sacrificio de un cordero de forma ritual. Conoció al jefe de los envenenadores, estremeciéndose cada vez que le ofrecía un vaso de agua. Ali Bey le regaló valiosos presentes induciéndolo a pensar que era mejor que viviera. Antes de abandonar definitivamente La Meca encontró al envenenador quien le obsequió con el último vaso de agua.

Hoy estos viajes parecen fáciles de realizar (los no musulmanes siguen teniendo prohibido bajo pena de muerte entrar en La Meca y Medina y por supuesto en la Kaaba) pero no hay que olvidar que Domingo Badía Leblich fue el primer europeo que entró en el Masjid al-Haram y vio y besó la piedra negra de la Kaaba, consiguiendo con un elevado riesgo personal, lo que fueron los primeros planos detallados de la Kaaba y zona circundante que se conocían en Occidente.

Posteriormente, tras una larga y penosa travesía por el Desierto Arábigo, el 14 de junio se hallaba de nuevo en El Cairo. Continuó hacia Jerusalén y otras ciudades de Tierra Santa, para continuar a Damasco, Alepo, Acre y Constantinopla. En esta última, conoce de la entrada de los ejércitos napoleónicos en España. Se pone en camino inmediatamente llegando a España el 12 de julio de 1808.

Una vez en España, Badía se posicionó  a favor de los franceses, lo que le valió para ocupar importantes cargos civiles en la España ocupada y por ello fue tildado de “afrancesado” y traidor por el pueblo.

En realidad no hizo sino seguir la voluntad del propio rey Carlos IV, con el que se entrevistó en la ciudad de Bayona ofreciéndose a servirlo en el exilio. Informado de sus hazañas, Carlos IV prefirió disuadirlo de seguir su suerte; se limitó a decirle que «España ha pasado al dominio de Francia por un tratado» y le recomendó que tan brillantes proyectos fuera a exponérselos al Emperador: «Ve de nuestra parte a Napoleón y dile de tu persona».

De regreso a España en octubre de 1809, José I, hermano del Emperador, lo designó Intendente General de la Provincia de Segovia. No hay que olvidar que buena parte de los «afrancesados» militaban en las logias de la época. Badía escaló mucho y muy rápidamente en la corte de José I quien, por lo demás, fue Gran Maestre de la francmasonería española tras ocupar el trono. El perfil funcionarial de Badía en aquellos años responde al de «afrancesado francmasón». Después de Segovia, ocupará cargos en Córdoba, Lucena y Écija. El 13 de junio de 1811 es llamado a Madrid después de un enfrentamiento con el mariscal Soult y el conde de Montarco, comisario regio para Andalucía. En «El Correo de Córdoba» se informa que «Ha sido llamado a un destino más importante»: era la prefectura de Valencia de la que no llegó a tomar posesión. El mariscal Suchet, viendo que a las tropas de ocupación las cosas se les ponían cada vez más difíciles, pensaba que no podía confiar ni en los españoles afrancesados.

En 1813 emprendió la huida a Francia con José I y nunca regresará a la patria. Solicitó el perdón a Fernando VII, pero su carta jamás fue contestada. Corto de dinero, decidirá publicar sus recuerdos en un libro que ha pasado a la historia de la literatura de exploración como un clásico: «Los viajes de Ali Bey…»(Ver abajo). El libro fue un éxito en Francia y se tradujo a todos los idiomas europeos, la edición más tardía en aparecer fue la española.

Al producirse la caída de Napoleón y la subida al trono de Luis XVIII, éste requirió la colaboración de Domingo Badía. El rey había sido iniciado en la francmasonería y altos personajes –el duque de Berry, el primer ministro, duque de Decazes, el duque de Choiseul, el conde de Segur, altos cargos de la restauración borbónica– fueron Grandes Comendadores del Supremo Consejo del Gran Oriente Francés. ¿Fue gracias a todas estas militancias que Badía Leblich pudo contar con la confianza del monarca? Es probable.

Luis XVIII lo requiere para una misión similar a la encargada por Godoy, pero en Oriente Medio. Su misión al partir a finales de 1817 de París era secreta. Sus credenciales no iban a nombre de Ali Bey, sino del padre de éste, Otman Bey. La razón de ello era que muchos conocían ya la verdadera identidad del aventurero.

Luis XVIII le otorgó el grado de Mariscal de Campo y pocas semanas después partía para su segundo viaje a Oriente con dos destinos: uno, de nuevo a La Meca de nuevo y otro que, entrando por Etiopía, le llevara a Senegal atravesando Darfur y el río Níger.

El 18 de enero de 1818 escribió desde Milán una última carta a su familia, carta premonitoria y verdadero presagio de muerte: «Escribiendo este papel, que me ha costado algunas lágrimas y bastante esfuerzo, para llevar a cabo, me parece que os tengo delante de mis ojos, que os ven por última vez». Una última carta llega, por vía diplomática desde Constantinopla el 20 de marzo del mismo año. A partir de ese momento ya no hay noticias suyas.
Aquél primer viaje que se inició en febrero de 1818 resultó ser el último, pues encontrándose en Damasco, camino para la Meca, encontró al médico francés Chabassou, quien a la vista de su estado de salud le pidió que desistiera del viaje. Desoyendo los consejos médicos, prosiguió y cuando se  encontraban a dos días de Mazarib, a pocas horas de camino de la ciudad jordana de Salt (Balqa), la disentería (o el envenenamiento según otras fuentes) le provocó la muerte. La versión generalmente aceptada es que murió asesinado. Una versión afirma que los inductores de su eliminación fueron diplomáticos ingleses que veían en su misión una maniobra del gobierno francés para ganar influencia en la zona. Otra versión la da el Cónsul de España en Alepo, Ange Durrighelo, en documento enviado al embajador ante el Sultán Turco, Sr. Jara. En ella dice que ha sido reconocido por personas con las que trató en su viaje anterior y que se ha corrido enseguida el rumor de que en la caravana a La Meca iba un europeo. En la última visita que hace al Muftí de Damasco para despedirse, éste debió envenenar su bebida, porque a partir de ese momento empieza a encontrarse mal. Falleció en la novena jornada del viaje.

El cronista madrileño Ramón de Mesonero Romanos escribió una biografía de Ali Bey e investigó su muerte. Dijo haber visto una carta del guardián del convento español de San Francisco en Damasco, en la que asevera que Domingo Badía murió de disentería en 1822. Otra versión, coincidente con esta, sitúa los hechos a finales de 1818, fecha más plausible.

Al amortajar el cadáver encontraron una cruz que llevaba prendida en el pecho. Un compañero de caravana, Abd-el-Karim, «Agá de los Africanos», se quedó con una parte de sus papeles. El resto fue adquirido por una dama inglesa, Lady Lucy Hester Stanhope, sobrina del primer ministro inglés Pitt, que en 1810 se había establecido en las cercanías de Alepo, rodeada de una guardia personal y ejercía autoridad sobre los pastores y montañeses de la zona… el sueño de Ali Bey realizado. Lady Stanhope y el «Agá de los Africanos” creían que en sus notas se encontraban secretos para encontrar tesoros ocultos… ¿Eran quizás notas escritas en el alfabeto masónico tan de moda en el siglo pasado? Jamás lo sabremos. Sabemos que Badía era muy aficionado al símbolo y a la criptografía.

Como comentario final a esta apasionante historia, creo que no debe ser motivo de  controversia si Domingo Francisco Badía y Leblich fue científico o espía, afrancesado o patriota, musulmán o cristiano, aventurero o prohombre, porque de lo que no cabe ninguna duda es que sus viajes  y la publicación en 1814 en París de su “Voyages d’Ali Bey el Abbasi en Afrique et en Asie: pendant les années 1803, 1804, 1805, 1806 et 1807”; la cantidad de observaciones científicas, memorias descriptivas (políticas, geográficas y etnográficas), planos detallados y dibujos realizados es impresionante y causaron un gran impacto en todo el mundo. Su libro se convertiría en una obra leída profusamente tanto en el ámbito académico como popular. Y ello, en un momento convulso como el principio del S. XIX, en el que esa región estaba vedada a los occidentales. Su trabajo y su ejemplo, contribuyó a que otros exploradores y científicos europeos sintieran el deseo de conocer aquellas tierras y culturas. Está considerado como uno de los iniciadores de la egiptología. Todo ello le valdría el reconocimiento de los científicos y sería la inspiración de otros exploradores como Richard Francis Burton (1821-1890) o Alexander von Humboldt (1769-1859) que seguirían sus pasos.

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  1. Domingo Francisco Badía Leblich

FUENTES.-

*”Viajes por Marruecos”.- Domingo Badía. Ed. Círculo de Lectores. 1998. Introducción y notas a cargo de D. Salvador Barberá Fragua. Acompaña a este libro el mapa de Marruecos, en facsímil, que realizo el propio autor según sus propias observaciones.

*”Peregrino a la Meca”. Domingo Badía. Ed. Jaguar. 1998. La segunda parte de su viaje tras salir de Marruecos hasta su regreso a España. Contiene al final un Anexo con correspondencia entre el autor y Godoy. También los escritos cruzados entre el embajador de España en Turquía y el cónsul en Alepo cuando intentaban averiguar su desaparición.

Ambos libros, traducción del original francés en dos volúmenes distintos para mayor facilidad de manejo, son muy interesantes.

*WIKIPEDIA. Para informaciones básicas e imágenes.

*La página web: http://www.egiptologia.com/grandes-egiptologos/3250-domingo-francisco-badia-y-leblich-ali-bey-el-abasi.html

*La página web: http://infokrisis.blogia.com/2009/021304-ali-bey-aventurero-y-descendiente-del-profeta.php.

En esta página, se trata muy extensamente el personaje en un artículo del Sr. Ernesto Milá. Se exponen otras actividades que he omitido por centrarme en su actividad como explorador del mundo islámico. Esas otras actividades ayudan a comprender mejor la personalidad y las inquietudes intelectuales que atrajeron su atención a lo largo de su vida y la complejidad de carácter del Sr. Badía-Ali Bey el Abassí.

ALVAR NÚÑEZ CABEZA DE VACA (2)

CABEZA DE VACA

ALVAR NÚÑEZ CABEZA DE VACA

LA GESTA DE ALVAR NÚÑEZ CABEZA DE VACA.

Alvar Núñez Cabeza de Vaca nació entre 1488 y 1490 en el seno de una familia hidalga. En 1512 se alistó en las tropas de la Liga Santa, formada por varios países, entre ellos España, para luchar contra Francia. Sirvió en las campañas de Italia y participó en la batalla de Ravena  y poco después pasó a ser alférez en Gaeta. Posteriormente, luchó en conflictos acaecidos en España. En 1520 peleó en la Guerra de las Comunidades al tiempo que, huérfano de padre y madre, pronto entró al servicio de la casa de Medina-Sidonia como mensajero. Participó en la Toma de Tordesillas y en la Batalla de Villalar. En 1522 combatió en la Batalla de Puente la Reina, en Navarra. En 1527 parte hacia las Américas, junto a su esclavo negro de origen bereber Estebanico, en la expedición de Pánfilo de Narváez que tenía como misión la exploración de la costa del golfo de México entre la Florida y el río de Las Palmas (Río Grande).

Tras el desastre y desembarco en la Isla del Malhado, sobrevivieron algunos hombres gracias a la ayuda de los pocos indios que allí habitaban, quienes a pesar de ser muy pobres, solo se alimentaban de raíces, bayas y pescado, ayudaron a los náufragos todo lo que pudieron, y eso les permitió sobrevivir.

Según Cabeza de Vaca, en la isla del Malhado, los indios ofrecieron a los náufragos trabajar como curanderos; a Alvar le pareció absurdo, pero aceptó porque era una forma de sobrevivir. Cuando llegó la primavera solo quedaban trece supervivientes, que decidieron irse de la isla y abandonar a Cabeza de Vaca, que estaba enfermo y sin apenas movilidad. Dejaron a otros dos de sus compañeros, uno de los cuales  murió al cabo de unos días. El otro desapareció pronto y jamás se supo de él. Los indios trataron a Cabeza de Vaca con indiferencia. No acabaron con su vida, pero tampoco lo ayudaron. Los trece compañeros que habían abandonado a Cabeza de Vaca cayeron en manos de tribus guerreras que acabaron cruelmente con la mayoría. (Gracias al proceder de Narváez, que era conocido entre las tribus indias). Solo sobrevivieron tres: Andrés Dorantes Carranza, de Béjar, Alonso del Castillo Maldonado, de Salamanca, y el esclavo beréber Estebanico.

Cabeza de Vaca y sus compañeros pasaron con los indios al continente. Cabeza de Vaca comenzó a vagar de un lado a otro, sin que a los indios pareciese importarles lo más mínimo: era un ser decrépito debilitado por la enfermedad inútil para toda actividad. Estos paseos se convirtieron pronto en largas marchas que le llevaron cada vez más lejos. Entró en contacto con tribus del norte de las que  obtenía pieles, pedernal para las flechas, juncos recios para hacer arcos y almagre para la pintura del rostro de los guerreros. Inició un interesante comercio, ya que  a cambio entregaba objetos fáciles de encontrar en la costa, desde conchas marinas a cuentas de madreperla. Fue adquiriendo importancia en la tribu, pues sus compañeros empezaron a ver al hombre blanco barbudo como alguien útil para la tribu.

Cada viaje robustecía su cuerpo y su ánimo. Cabeza de Vaca,  recorrió miles de kilómetros por regiones extrañas. Llegó muy al norte, pues describe a los bisontes de las llanuras, a los que denomina “vacas con joroba”, por lo que se supone que debió alcanzar el territorio del río Colorado, en Texas. Sus cada vez más amplios conocimientos geográficos y sociales, fruto del contacto con tríbus muy diferentes entre sí, le hicieron comprender las relaciones de poder y de convivencia de los indios y aprender las técnicas chamánicas. Cabeza de Vaca decidió aprovechar además sus conocimientos de medicina (superiores a los de los indios) para ejercer como chamán u hombre medicina, y se hizo famoso entre los aborígenes practicando la medicina al estilo indio.

Cuando por fin los cuatro supervivientes se encontraron, (siete años después, septiembre de 1534 ), en un lugar indeterminado al oeste del río Sabine, en Texas, planearon la fuga. Tardaron diez meses en llevarla a la práctica. Tiempo en el que Cabeza de Vaca instruyó a sus compañeros en el arte de la medicina india. Cuando por fin escaparon, en agosto de 1535, de la tribu de los avavares con la que vivían, eran poderosos chamanes, hombres notables que eran tratados con respeto por los indios que se encontraban en su camino.

Sufriendo tremendas penalidades, recorrieron Texas y entraron en Sonora –parece que no entraron en Nuevo México, aunque durante un tiempo así se creyó— y en estos territorios encontraron a los indios jovas que practicaban una rudimentaria agricultura. Habitaron algún tiempo en tierras de los pimas y en la Sierra Madre encontraron una tribu que se alimentaba de corazones de gamo. A una sola jornada de marcha encontraron  un indio que llevaba la hebilla de un tahalí europeo y unos clavos de herradura. Les dijo que eran de unos hombres barbados con los que había combatido.

Entusiasmados al pensar que estaban cerca de volver a ver españoles, marcharon hacia el sudoeste. Pensaban que en cualquier momento contactarían con sus compatriotas, y así fue en efecto. Se  enteraron de que la zona que atravesaban -Sinaloa, en México–, estaba asolada por una partida de cazadores de esclavos, que había extendido el temor hacia los hombres blancos entre las tribus.

Acompañado de Estebanico y de once indios, Cabeza de Vaca rastreó  la partida de españoles a la que alcanzó. Se presentó a su capitán, Diego de Alcaraz, que mandaba a otros tres hombres, tan brutales como él, dedicados a capturar esclavos para las minas y las encomiendas. Aunque la historia de los supervivientes le pareció un disparate increíble, Alcaraz extendió un documento con fecha y firma en el que reconocía que Alvar Núñez Cabeza de Vaca se había presentado ante él. Cinco días después Dorantes y Castillo se reunieron con Cabeza de Vaca y Estebanico, así como varios centenares de indios. Se produjo un grave incidente cuando Alcaraz y sus hombres intentaron esclavizar a los aborígenes, algo que los cuatro caminantes lograron impedir.

El 1 de mayo de 1536 Cabeza de Vaca y sus compañeros llegaron a Culiacán, donde fueron  muy bien recibidos por Melchor Díaz, hombre notable que años después dirigiría dos expediciones al norte, a California y Arizona, donde murió en un accidente en 1540. Desde allí se dirigieron a Compostela, Capital de Nueva Galicia, un recorrido de 300 millas a través de un territorio repleto de indios hostiles.

Habían recorrido el sur de Texas, cruzando el Río Grande aproximadamente a la altura de la actual ciudad de El Paso y, tras atravesar los actuales estados mexicanos de Coahuila, Chihuahua y Sonora, se encontraron, cerca de ocho años después de su partida y tras haber pasado innumerables penalidades, con el grupo mandado por el capitán Alcaraz.

Finalmente, llegaron a Ciudad de México, donde ya era conocida su historia y fueron recibidos con grandes honores por el virrey Antonio de Mendoza y por Hernán Cortés. Al parecer, tardaron algún tiempo en acostumbrarse a las ropas y comida de la civilización.  Estebanico se quedó en Nueva España, participó años después en la expedición a Nuevo México de fray Marcos de Niza y murió asesinado por los indios. Cabeza de Vaca y sus otros dos compañeros regresaron desde Veracruz a España el 10 de abril de 1537.

Alvar Núñez fue quien trajo, las primeras noticias sobre las legendarias siete ciudades de Cíbola y Quivira, ricas en oro, que expediciones posteriores, como las de Marcos de Niza o Vázquez de Coronado intentaron, sin éxito,  hallar. La narración y la descripción de los recorridos que hicieron los supervivientes avivaron el ansia de conocer lo que había más allá del Río Grande.

Los tres expedicionarios tuvieron una suerte muy distinta. Castillo volvió a México, donde se casó y pasó el resto de su vida, y lo mismo hizo Dorantes. En cuanto a Cabeza de Vaca, logró ser nombrado Segundo Adelantado del Río de la Plata. Allí fue el primer europeo que vio las cataratas de Iguazú (donde hay una placa conmemorativa), exploró el curso del río Paraguay y sometió a algunas tribus indígenas. Sin embargo, fracasó como gobernante. Los colonos españoles establecidos con anterioridad, encabezados por Domingo Martínez de lrala, rechazaron su autoridad, se sublevaron en 1544 y enviaron a Cabeza de Vaca a España acusado de abusos de poder. El Consejo de Indias lo desterró a Orán en 1545, pero ocho años más tarde fue indultado y se estableció en Sevilla como juez. Después, tomó los hábitos y vivió en un monasterio el resto de su vida, hasta que falleció en Jerez de la Frontera rondando los 70 años.

No obstante siempre será recordado por su increíble aventura pues como dijo de él Charles Fletcher Lummis, historiador norteamericano, que estimó que había recorrido más de 10.000 kilómetros:

En un mundo tan grande, tan viejo y tan lleno de hechos memorables […], es sumamente difícil de cualquier hombre decir que fue el más grande de todos en tal o cual cosa; y aun tratándose de marchas a pie, ha habido tantas y tan notables, que hasta desconocemos algunas de las más pasmosas. Como exploradores, ni Vaca ni Docampo rayaron a gran altura, por más que las exploraciones del último no son de despreciar y las de Vaca fueron importantes. Pero como proezas de resistencia física, de las jornadas de estos olvidados héroes puede afirmarse con toda seguridad que no tienen paralelo en la historia. Fueron las marchas más asombrosas que ha podido hacer hombre alguno.

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Monumento a Alvar Núñez Cabeza de Vaca en Houston (Texas)Primer europeo que piso suelo texano.

 Dos reflexiones al hilo de esta historia.-

1ª. Es casi una constante que la mayoría de las grandes figuras históricas que llevaron a cabo las hazañas de la exploración, conquista o defensa de los nuevos territorios, hayan sufrido condenas por el Consejo de Indias y hayan terminado sus días en cárceles o en el destierro. Volveré sobre el tema.

2ª. Sorprende que a las actuales generaciones se les haya hurtado la riquísima historia de un periodo en que, gracias a esa pléyade de héroes que llevaron a cabo hazañas casi sobrehumanas, España fue el más grande y poderoso país del mundo. Falta de cultura y turbios intereses políticos han llevado a un ocultamiento de esta grandiosa historia. La cesión de la enseñanza a los entes autonómicos ha sido el mayor error de nuestra historia reciente.

 FUENTES

“Exploradores españoles en América”. Charles Fletcher Lummis. Ed. Laoconte. Un gran hispanista, divulgador y vindicador de la influencia determinante de España en la forja de Estados Unidos.

«Banderas Lejanas» de Fernando Martínez Laínez y Carlos Canales Torres. Ed. EDAF. Recomiendo a quienes quieran conocer a fondo la exploración y conquista de Norteamérica por España, la lectura de esta documentadísima y amena obra.

Para ampliar las biografías de los personajes he consultado la página web Biografías y Vidas”, un tesoro para la obtención primaria de información sobre cualquier personaje histórico de cualquier época y campo de actividad.

Relación del viaje de Pánfilo de Narváez al río de las Palmas hasta la punta de la Florida, hecha por el tesorero Cabeza de Vaca. (Año 1527). En la biblioteca virtual Cervantes: cervantesvirtual.com/nd/ark:/59851/bmcd7974

Otro tesoro para la búsqueda de obras antiguas y descatalogadas.

“Naufragios” Alvar Núñez Cabeza de Vaca. (Valladolid, 1555) En biblioteca virtual Miguel de Cervantes: cervantesvirtual.com/nd/ark:/59851/bmc542k7

Hay muchas obras y trabajos sobre este personaje, suyas y de otros autores que han glosado su figura. Entre otras una muy curiosa de titulo:«El gran burlador de América. Alvar Núñez Cabeza de Vaca» de Juan Francisco Maura que se recoge también su actividad posterior en Sud America.

Por supuesto, Wikipedia, donde además de gran profusión de datos se pueden encontrar las imágenes con las que acompañar los textos.

“A history of the American People”. Paul Johnson. Ed. Harper Perennial. Una gran historia de los Estados unidos de América a través de sus gentes.

Diversos estudios monográficos sobre las interacciones entre España y America del Norte, publicados por la Fundación Consejo España-EEUU.

ALVAR NÚÑEZ CABEZA DE VACA (1)


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PÁNFILO DE NARVÁEZ

LA DESASTROSA EXPEDICIÓN DE PÁNFILO DE NARVÁEZ

Nació en 1470, pero no se sabe con certeza el lugar; algunos historiadores han señalado Valladolid, pero parece más probable que fuese natural de Navalmanzano, Segovia. Hay  testimonios de autores coetáneos y es un apellido frecuente en la zona. Murió en el Golfo de México en 1528. Tomó parte en la conquista de Cuba (1512) a las órdenes de Diego Velázquez. Posteriormente fue enviado por éste a México para someter a Cortés, que le atacó en Zempoala, donde perdió su ojo izquierdo, lo hizo prisionero (1520) y lo mantuvo encarcelado tres años.

Cuando tras su cautiverio el derrotado capitán logró regresar a España, pudo elevar sus quejas ante el rey Carlos I, quien confió en él a pesar de su lamentable actuación y le encargó la conquista de Florida. Lo nom­bró Adelantado y Gobernador de todas las tierras entre el río Las Palmas (Rio Grande) al oeste y la península al este. Florida era la denominación aplicada a un territorio de límites indeterminados que ocupaba una gran parte del sur de los actuales Estados Unidos.

Al mando de cinco buques y más de 600 hombres, Narváez partió de San­lúcar de Barrameda el 27 de junio de 1527. El mal tiempo, las constantes tormen­tas y continuas deserciones en las escalas,  fueron menguando la fuerza de su expedición. Tras sus escalas en Santo Domingo y Cuba, se encaminó hacia las costas de Florida, con 400 hombres y 80 caballos. Entre los embarcados iba Alvar Núñez Cabeza de Vaca, como tesorero y alguacil de la expedición. En abril de 1528, una tempestad les obligó a desembarcar en la bahía de Tampa.

Narváez tomo pose­sión del país en nombre del Emperador Carlos I. Sus ofíciales le prestaron juramento de lealtad y se procla­mó Gobernador. Pudo desempeñar un papel de gran importancia para futuras expediciones, pero resentido y endurecido no intentó atraerse a los indios, al contrario, fue duro y cruel en su trato con consecuencias funestas, incluso a largo plazo.

A partir de ese momento demostró un carácter salvaje, comportándose como el modelo perfecto de españoles arrogantes y brutales de la Leyenda Negra protestante. Moviéndose hacia el interior con su  ejército, encontró unos indios a los que impresionó con su poder y logró hacerse amigo del cacique. Lo que este no sabía es que el capitán castellano estaba obsesionado por lograr éxito y riqueza como su odiado enemigo, Hernán Cortés.  Reaccionó ante la falta de oro con una brutalidad increíble. Ordenó que al cacique le cortasen la nariz, matando y des­pedazando luego a su madre, echando los restos a sus perros de guerra: mastines entrenados para la caza del hombre y equipados con armaduras defensivas. Eran el terror de los indios. Tras semejantes actos de crueldad marchó en dirección al norte de la Florida, dejan­do en los indios una imagen aterradora (que rápidamente se extendió entre las tribus) de lo que podían esperar de los extraños hombres blancos que llegaban en gigantescas canoas aladas.

Narváez decidió seguir la expedición por tierra, mientras mandaba su flota hacia el oeste en busca de un puerto seguro en el río Grande, que creía erróneamente cercano. A Narváez llegaron noticias de que cerca de la costa había una ciudad llamada Apalache, que guardaba importantes riquezas. Narváez se lanzó a su búsqueda, convencido de que pronto se encontraría ante un mundo de inmensas riquezas. Los indios esclavizados y obligados a servir de guías les condujeron cada vez más al interior, hacía una región de ciénagas, pantanos y lúgubres selvas.

Tras jornadas de dura marcha, bajo un bochorno inhumano, aplastados por el peso de armaduras, cotas de malla, arcabuces, ballestas, espadas y picas y sin apenas comida, se alimentaron de los caballos que caían agotados. Debían combatir con pequeños grupos de indios que les hostigaban continuamente. Cuando encontraron la ansiada Apalache,  resultó ser un conjunto miserable de chozas cuyos escasos pobladores, que habían huido, apenas mantenían un campo de maíz. Los pobladores regresaron cautelosamente a la aldea y se acercaron a los hombres que acompañaban al gigantesco guerrero tuerto. No sabían es que se enfrentaban a un hombre enloquecido por la sed de poder y riqueza.

Narváez aceptó las ofrendas de amistad que le hicieron los indios de Apalache, pero al igual que en Tampa, capturó al cacique y lo trató como a un rehén para lograr la sumisión del poblado. Calculó mal; las tribus de Florida eran valerosas y con experiencia bélica. Lejos de amilanarse, se alzaron en armas, atacaron a los conquistadores y llegando a quemar sus propias chozas para que no pudieran refugiarse en ellas.

El cacique informó a Narváez, de que en la región en la que estaban no había oro, pero que si continuaba hacia el sur, siguiendo el río Apalachicola, llegaría en unos nueve días al mar y podría dirigirse a tierras mejores. Narváez lo creyó y marchó hacia costa en otro viaje infernal. Hostigado de continuo por  los  indios, atravesaron una región pantanosa, llena de trampas mortales, desde animales salvajes a arenas movedizas. Tuvieron que desplazarse por peligrosas selvas, avanzando a veces por zonas pantanosas con el agua por la cintura,  bajo la amenaza de panteras y caimanes, sin comida y con parte de la tropa enferma de fiebres. Los expedicionarios ya no querían oro, solo anhelaban llegar a la costa y salir del infierno en el que se encontraban.

Regresaron al litoral y al no encontrar los navíos, continuaron la búsqueda del río Grande en cinco canoas improvisadas que volvieron a naufragar poco después de superar el delta del Mississippi. La mayoría de los expedicionarios murieron (incluido el propio Narváez) y los pocos  supervivientes, con Alvar Núñez entre ellos, desembarcaron en una pequeña isla, a la altura de Galveston (Texas), a la que denominaron Isla del Malhado, donde fueron hechos prisioneros por los indígenas.

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Placa conmemorativa del desembarco de la expedición de Narváez.

Debido a la extensión de este artículo, se publica en dos entradas. El Titulo de la segunda es “La gesta de Alvar Núñez Cabeza de Vaca”.

TEMAS ALICANTINOS

 

EL CEMENTERIO DE SAN BLAS

 

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Allá por el año 1956 era alumno del nuevo Instituto “Jorge Juan” situado en el Monte Tossal, en lo alto de la escalinata que arranca al final de Paseo del General Marvá. Desde los ventanales de las aulas   posteriores se divisaba el Cementerio de San Blas, con hermosos monumentos funerarios aunque en un estado lamentable de abandono. La curiosidad y la inconsciencia nos incitaban a entrar en el abandonado recinto para curiosear. Un día, por falta de unos profesores nos dieron suelta antes de lo normal y allá que nos dirigimos. Dado el estado de abandono no fue difícil entrar. Nichos y panteones abiertos, ataúdes tirados por todas partes, y cajas con restos depositadas en el suelo… El macabro espectáculo de los cadáveres de muchos años, que, en contra de lo que se creíamos no eran únicamente huesos mondos: restos harapientos de los ropajes y uniformes con que fueron amortajados, pieles momificadas, en muchos rostros barbas hirsutas, melenas y uñas inusualmente crecidas y rostros con las cuencas de los ojos vacías que parecían mirar desde el más allá y daban pavor. La impresión fue tan fuerte que algunos  “expedicionarios”, estuvimos aquejados durante mucho tiempo de terrores nocturnos. Fue una dura lección: hay que respetar los restos de aquellos que ya descansan eternamente.

El recuerdo de aquella aventura  me ha llevado a contar la historia de aquel camposanto con un repaso de los que han existido en Alicante, o al menos de los que he encontrado noticias

En Alicante, en los S. XVI y XVII, los enterramiento se llevaban a cabo en los templos de la ciudad que disponían de lugar para ello, en general, recintos unidos por medio de arcadas. Así en la primera iglesia de la ciudad de la época, Santa María y el antiguo templo de San Nicolás.

En el S.XVIII ya construida la nueva Colegiata de San Nicolás se habilitaron sus claustros para enterramientos de sus feligreses en general y un recinto para panteones con suntuosas lápidas en las que los nobles grababan las armas de sus apellidos. Todavía en la actualidad, en el suelo, se pueden apreciar algunas de mármol blanco que ostentan artísticos relieves.

Por un documento de 1742 de la parroquia de Sta. María, sabemos que en aquel año se cambió de lugar la pila bautismal y la antigua capilla de catecúmenos, se convirtió en depósito de cadáveres donde se velaban aquellos que iban a recibir sepultura en el propio templo.

Tanto por ese, como por otro de la parroquia de San Nicolás, sabemos que en el año 1723 se extrajeron de las fosas de uno y otro muchos restos de cadáveres, y por acuerdo del Ayuntamiento fueron depositados en una zanja abierta en el Hospital del Rey, de carácter  militar que se encontraba en el entonces suburbio de San Antón.

Avanzado el S.XVIII repetidas disposiciones civiles ordenaron que los cementerios se construyeran fuera de la población en sitios adecuadamente aislados y abiertos.

A partir de entonces los cadáveres de todos los fieles deberían enterrarse en cementerios abiertos exceptuando  los de arzobispos y obispos que lo harían en sus respectivas catedrales. Y ello, porque empezó a considerarse perjudicial a la salud pública el enterramiento masivo de cadáveres en los templos situados en los centros de las ciudades.

Fue entonces cuando el clero de la colegiata de San Nicolás solicitó un permiso al Ayuntamiento para construir un primer cementerio abierto, al oeste del monte Benacantil, a espaldas de la Casa de Misericordia y Obispado, luego transformada en fábrica de tabacos hasta época muy reciente. En 1798 se amplió considerablemente. No obstante se siguió dando sepultura en los templos alicantinos a las familias que poseían panteones propios, hasta las disposiciones de Carlos IV, quien mandó construir cementerios comunes fuera de los núcleos de población.

La descripción de aquel cementerio la ha dejado el que fue Deán de la colegiata de San Nicolás en el año 1795, según una página del libro de visitas correspondiente a aquellos años. Son unos párrafos que lo describen de forma piadosa y muy poética.

Históricamente existían en nuestra ciudad otros lugares donde se efectuaron inhumaciones de las personas fallecidas que no pertenecían a la religión católica, como marineros de buques que arribaban a nuestro puerto o ciudadanos pertenecientes a la colonia extranjera por razón de negocios, siempre abundante en nuestra ciudad.

Los  ingleses eran enterrados en el lugar que se conocía como Huerto de Seguí, que estaba situado en la desaparecida fábrica de gas ciudad que se encontraba al final del parque de Canalejas más o menos en la zona que ocupa en la actualidad la plaza de Galicia y zona aledaña. En los alrededores existió una factoría de salazones y un pequeño puerto, “El mollet dels anglesos”.

Por los negocios familiares he llegado a conocer, en los primeros años 50 del S.XX, una importante empresa inglesa importadora de bacalao situada en esa misma zona, la casa “Hawes & Co.” cuyo director, por su indumentaria, parecía extraído de una novela de Dickens. Se hallaba situada en la parte más próxima al mar de la actual calle de Churruca y supongo que pudo ser continuadora de la existente anteriormente. En esa misma calle, pero más cerca de la actual Avda. de Maisonnave se encontraban los almacenes de salazones y conservas de Martínez y Ródenas y los de Lloret y Llinares. Probablemente la concentración en la zona de ese tipo de negocios tenga su origen el pequeño muelle y factoría existentes desde finales del S.XVII.

Los protestantes extranjeros no ingleses, eran enterrados en el arrabal Roig, a orillas del mar, junto al llamado “Pou del Drac”, situado más o menos en la actual calle Jovellanos. También se enterraban en la antigua Plaza de las Barcas, en la actualidad Gabriel Miró, en el lugar que ocupó después un cuartel de infantería. En los mismos lugares fueron enterrados los militares y marinos franceses e ingleses muertos durante el asedio y bombardeo que sufrió Alicante por los primeros en 1691 al mando del Almirante Etrees  y en el asalto y toma de la ciudad por los segundos en 1706 al mando de Lord Peterborough, durante la Guerra de Sucesión[1].

En ambos lugares al emprenderse obras de alcantarillado y de nueva construcción, se encontraron gran cantidad de restos humanos. También se han encontrado restos humanos en gran cantidad en la partida de Los Angeles. Se cree que pertenecían a los fallecidos en la terrible epidemia que diezmó la población alicantina en 1559[2]. Se declaró la peste negra con tanta virulencia que la población quedó reducida hasta tal punto, que al terminar fue indispensable una nueva repoblación. Posteriormente, en 1680 se declaró de nuevo la peste que volvió a  diezmar la población.

Al efectuarse las obras de alcantarillado en la calle de Montengón, en 1922, se encontraron restos humanos de los inhumados en el huerto del hospital de San Juan de Dios que existió en dicha calle hasta 1844; lo mismo ha acontecido al hacerse excavaciones en la plaza de Quijano y en la de Hernán Cortés (Plaza Nueva), sitios que ocupaban los monasterios de San Agustín y de los Padres Franciscanos, respectivamente.

A finales del siglo XX, han aparecido restos humanos en la fachada este de la Plaza de Chapí, donde estuvo situado el huerto del convento de clausura existente en la calle Bailén, al parecer,  adosado a las antiguas murallas de la ciudad.

En cumplimiento de las ya citadas órdenes de Carlos IV mandando construir un cementerio común y de capacidad suficiente para toda la ciudad, el ayuntamiento  depositó su confianza en el Cabildo de la Colegiata de San Nicolás para este cometido. Estos, a partir del año 1798 acometieron la tarea, al parecer sin gran premura.

En 1804, una nueva epidemia, esta vez de  fiebre amarilla, atacó a la población lo que provocó la suspensión radical de enterramientos de ningún tipo en las iglesias ni en los pequeños cementerios anteriores. Para el nuevo cementerio se adquirió un terreno propiedad del Conde de Soto Ameno situado en la partida de San Blas, frente a la ermita de su nombre en el llano que hay detrás del Monte Tossal, que entonces distaba un kilómetro de la ciudad. Era una amplia llanura quebrada por un barranco ya desaparecido y salpicada de huertos regados por dos fuentes existentes la del Bayle y la Fuensanta, hace tiempo extinguidas. En aquel privilegiado lugar, había creado la sensibilidad del citado marqués un frondoso y pintoresco jardín botánico.

A tan bello lugar se le dio el nombre de San Blas. La escritura de compraventa de los terrenos fue firmada el día 10 de enero de 1803, pagándose por ellos 10.500 pesetas. De forma inmediata se deslindaron los terrenos y se hicieron los planos que fueron aprobados de inmediato por el cabildo. En febrero de 1804 dieron comienzo las obras de las cercas y una modesta vivienda para el sepulturero. Se hizo entrega de la obra en 1806, aunque el 14 de julio de 1805, dada la necesidad de las instalaciones, se bendijo de forma solemne y se permitieron los enterramientos. La superficie era en aquel momento de unos 8.700 metros cuadrados. Carecía la necrópolis de capilla en aquellos momentos.

En 1852 gracias a la generosidad de Dña. María del Rosario Bízmanos cuyo esposo estaba allí enterrado, se edificó una pequeña capilla de estilo renacentista en el centro de la fachada occidental, junto al camino que conducía a la necrópolis. Estaba dotada de depósito de cadáveres y sótanos profundos y espaciosos utilizados para sepultura de eclesiásticos.

En el curso de su relativamente breve vida, el cementerio de San Blas experimentó tres ampliaciones, en 1876, 1889 y 1918, con diversas vicisitudes cuyo relato haría este relato excesivamente prolijo y extenso. Baste decir que en los tres casos se llevaron a cabo por las mortandades producidas por diversas epidemias y por el crecimiento de la población.

A partir de 1868 se produjo un abandono paulatino de las instalaciones: el paso de la guerra civil 1936/39, el pillaje y el continuo traslado de restos al nuevo cementerio municipal, dejando las tumbas y nichos abiertos, provocó el deterioro de las mismas hasta el  extremo de considerarse irrecuperable.

En 1959 se decidió su demolición. El prelado de la diócesis decretó la execración del lugar para que se procediera a la monda y limpia de los terrenos con el debido respeto a los restos allí depositados. Se formó una Comisión Mixta Ayuntamiento-Cabildo presidida por el Sr. Alcalde, que si mal no recuerdo era D. Agatángelo Soler. Se dio a los familiares de los allí enterrados plazo y facilidades para el traslado al cementerio municipal de los restos de sus difuntos, así como para poder retirar los panteones, sarcófagos, mausoleos y lápidas de los que fueran propietarios, entre los que habían obras de gran mérito artístico.

Para los restos no trasladados se construyó una cripta en el lugar en que  posteriormente se edificó la Iglesia Parroquial para el barrio, donde fueran depositados. La demolición del camposanto fue, sin duda, un gran incentivo para el desarrollo y mejora urbanística de esta populosa zona.

Como complemento a continuación reseño algunos personajes enterrados en este camposanto de algunos de los cuales, pretendo dar posteriormente breves referencias biográficas que nos ayuden a conocer mejor a personas destacados de nuestra ciudad. Muchos de ellos, totalmente desconocidos para la mayoría de nosotros dan nombre a diversas calles en la ciudad.

Excmo. Sr. D. Manuel Soler de Bargas, Conde de Soto Ameno, primer alcalde constitucional de Alicante en 1812; Excmo. Sr. D. Juan Roca de Togores, Conde de Pino Hermoso, Brigadier del ejército, Grande de España; Excmo. Sr. D. José Rojas y Pérez de Sarrió, Conde de Casa Rojas, destacado en la guerra contra Napoleón; Excmo. Sr. D. Salvador Lacy Pascual de Bonanza, Marqués de Lacy y Caballero de Orden de Malta; Excmo. Sr. D. Félix Berenguer de Marquina, Teniente General de la Armada y Virrey de Méjico; Excmo. Sr. D. Miguel de Elizaicin y España, General de Brigada de Caballería y Académico de la Historia; D. Juan Vila y Blanco, cronista de la provincia de Alicante; D. Aureliano Ibarra Manzoni, escritor, historiador y eminente arqueólogo; D. Emilio Senante Llaudés, Catedrático y director del Instituto de E. Media; D. Nicasio Camilo Jover, historiador y poeta; D. Enrique Ferré Vidiella, catedrático y periodista. Fundador del “El Noticiero”, diario alicantino; Dr. D. Juan Bergez, director del hospital de beneficencia, murió contagiado por los apestados que atendía en el Hospital de S. Juan de Dios; Dr. D. Evaristo Manero Mollá, impulso la lucha contra la lepra en la zona de la Marina; D. Rafael Campos Vassallo, poeta; D. Carmelo Calvo Rodríguez, poeta; D. Miguel Crevea, músico; D. Luis Foglietti Alberola, músico; D. Miguel Soler, artista lírico; D. Prospero Lafarga, autor del proyecto del ferrocarril Alicante Alcoy e ingeniero del puerto; D. José Guardiola Picó, arquitecto Plaza de Toros, campanario de S. Nicolás, antigua iglesia de Ntra. Sra. De Gracia. Miembro de la sociedad “Los diez amigos”; D. Emilio Jover, arquitecto del T. Principal; Don Lorenzo Casanova, pintor; D. Lorenzo Pericas, pintor; D. Antonio Galdó Chápuli, decano de los periodistas alicantinos; D. Eleuterio Maisonnave Cutayar[3], alcalde de Alicante en 1840 y Ministro en la Primera República; D. Rafael Terol Maluenda, alcalde de Alicante y presidente de la Diputación; D. José Gadea Pro, Concejal y Alcalde en diversos periodos; D. Francisco Pérez Medina, miembro de la sociedad “Los diez amigos” que diseñaron y crearon el Barrio de Benalúa[4].

Termino aquí este trabajo, cuya extensión ha sido quizás excesiva, pero intento dar a conocer hechos y personajes de la historia alicantina injustamente olvidados[5].

Termino cediendo a la tentación de reproducir los versos que figuraban sobre una tumba:

 

Un Padrenuestro por mí
Que reces  te pido, hermano,
Pues sea tarde o temprano
Tienes que venir aquí

Lo que tú eres yo fui
Lo que yo soy tú serás,
Y entonces te alegrarás
De lo que recen por ti

 

 

 

[1] En otra entrada trataré de dar más noticias sobre estos acontecimientos.

[2] Según las crónicas parece que hubo allí un lazareto.

[3] Fue objeto de una entrada anterior en este blog.

[4] Pretendo dar en otra entrada una mínima historia de la magnífica labor de este grupo y de su magnífica creación.

[5] He obtenido la información para este trabajo de la Crónica de Viravens; de la  Reseña Histórica de la Ciudad de Alicante de Nicasio Camilo Jover; de la obra del Padre Gonzalo Vidal Tur sobre el mismo tema; de la Historia de la Ciudad de Alicante editada por el Ayuntamiento en 1990 y de notas y artículos de diversas fuentes, recopilados a lo largo de los años.

HISTORIAS DE LA SEGUNDA REPUBLICA

  

D MANUEL AZAÑA

 

 LA REPÚBLICA TUVO QUE DECLARAR EL ESTADO DE GUERRA AL MES.

 El titulo de una obra de Shakespeare es  “A buen fin no hay mal principio”. Parafraseando podíamos tornarla en esta otra forma: “A mal fin no hay buen principio” o también, “Tragicomedia de la Segunda República Española”. O «Lo que mal empieza, mal acaba».

El mismo día 14 de abril en que se proclamó la República tras una dudosa victoria de los partidos que la apoyaban en las elecciones municipales, cuando ni tan siquiera se habían escrutado la totalidad de los votos, ya se produjeron actos de asalto a centros de los partidos de derecha en Barcelona, Madrid y otros lugares así como a los domicilios del General Mola y Cambó.

En contra una opinión muy extendida de forma interesada, la República llegó de manos de políticos derechistas y, en lo que tuvo de pacífica, por la monarquía. Fueron los conservadores Alcalá Zamora y Maura quienes recogieron las dispersas fuerza republicanas, les dieron impulso y orientación, y las arrastraron audazmente a ocupar el poder el 14 de abril. En otra entrada, daré más detalles de los sucesos de aquel día.

El primer conflicto para el nuevo gobierno fue la ruptura del pacto de San Sebastián por el Sr. Maciá. Se había arrogado el papel de Jefe de Estado y nombraba autoridades provinciales y locales en Cataluña (La “pasión de catalanes” como se puede ver, no es cosa solo de hoy). La cuestión se repitió durante el golpe de Estado contra la República de las fuerzas de izquierda en 1934. Pero entonces otros políticos con mas redaños, publicó en el BOE un Decreto declarándolo fuera de la Ley y en pocas horas, la Guardia Civil, acabó con el fantasmagórico «Estat Catalá».  Otro problema surgió de las demandas del País Vasco. Como se puede ver, las cosas después de tantos años han cambiado muy poco.

El día nueve de mayo los arzobispos emitieron una carta colectiva en la que recomendaban a los católicos que acataran la República.

Pero a partir de ese mismo día empieza el descontrol y la pasividad de los gobernantes, señaladamente del Sr. Azaña, ese que en sus memorias echa la culpa a todo el mundo de lo que vino después sin la menor autocrítica a su  propia actuación. La colección de artículos que escribió para la prensa inglesa y que fueron luego publicados en un pequeño libro con el titulo «Causas de la guerra de España», es un monumento al cinismo político e histórico.

Tras los sucesos acaecidos ese día en la puerta del ABC, en que la Guardia Civil tuvo que actuar con dureza para evitar el asalto al edificio por una masa descontrolada, hubo una reunión urgente en el Ministerio de la Gobernación, entonces en la Puerta del Sol, cuyos acuerdos fueron leídos a la masa desde el balcón. La multitud estaba apaleando a algunos individuos a los que tachaba de derechistas, y a uno caído en el suelo, se acercó un individuo y le descerrajó un tiro retirándose a continuación tranquilamente. Como puede verse, todo muy pacífico y democrático.

A la mañana siguiente se reunían los ministros en Presidencia y les llegaban las noticias de que grupos de exaltados estaban incendiando el convento jesuita de la calle de la Flor. Allí se quemó la primera obra de arte importante que desapareció a manos de aquellos “defensores de la cultura»: el magnífico retrato que Claudio Coello había hecho de San Ignacio de Loyola.

A continuación, se descontroló completamente la situación. Cada cuarto de hora se producía un nuevo incendio. D. Indalecio Prieto que se había desplazado a ver los hechos, volvió indignado: “He visto a […] las bandas de golfos que están quemando los conventos […] y digo que es una vergüenza que se paseen por Madrid impunemente […] hay que acabar con eso en el acto” Azaña, hizo su famosa frase “Todos los conventos de Madrid no valen la vida de un republicano” y ante las medidas que proponía Maura para reconducir la situación añadió “He dicho que me opongo a ello decididamente y no continuaré un minuto en el gobierno si hay un solo herido en Madrid por esa estupidez”.

Maura (Ministro de la Gobernación) dimitió y cuenta que al marcharse: “Vi llegar a unos 20 ó 30 mozalbetes descamisados que reclamaban que se les abriera la cancela para que una comisión entrara a hablar con el Gobierno. La comisión subió y apareció en la puerta del salón de Consejos, en mangas de camisa, despechugado, un individuo acompañado de otros dos. Marcelino Domingo fue hacia él y tendiéndole las manos exclamó “¡Amigo Rada”. Pablo Rada, mecánico aeronáutico, compañero de Ramón Franco en la odisea del Plus Ultra, era uno de los jefes de los incendiarios». De esta forma empezó la situación que iba a marcar el talante y, en definitiva, a mayor o menor plazo el destino de un régimen que empezaba de esa manera.

La misma situación se estaba produciendo en otras zonas de España. El gobernador militar de Málaga, General Gómez Caminero, de Izquierda Republicana envió un telegrama al Ministerio con el siguiente texto: “Hoy han comenzado los incendios de iglesias. Mañana continuarán y tomo las medidas para que no se moleste a los incendiarios”.

Esto no es más que un ejemplo de la forma democrática y pacífica de empezar su andadura la segunda República, tan añorada por algunos y que con esos comienzos no tuvo más remedio que acabar como acabó.

A modo de resumen, transcribo datos tomados del libro “Los personajes de la república vistos por ellos mismos”, construido en base a discursos, artículos de prensa, declaraciones a medios de comunicación y sobre todo a las memorias publicadas posteriormente por todos los políticos y personajes públicos de época.

Ardieron en ese mes unas 100 iglesias y centros de enseñanza. La Escuela de Artes y Oficios de la calle Areneros, donde innumerables jóvenes humildes habían obtenido y seguían cursando estudios de Perito Industrial.

El colegio de los Padres de la Doctrina Cristiana de Cuatro Caminos, donde recibían enseñanza gratuita miles de niños de aquel barrio obrero.

La biblioteca de los Jesuitas de la calle de la Flor, la segunda de España por el volumen y la calidad de sus fondos, más de 80.000 libros. Ediciones príncipe de Lope de Vega, Quevedo y Calderón de la Barca, innumerables incunables y trabajos de antropología y lingüística llevados a cabo por los jesuitas en Sudamérica.

En el Instituto Católico de Artes e Industrias fueron pasto de las llamas más de 20.000 volúmenes y obras únicas en España. Se destruyó el archivo completo del historiador y paleógrafo García Villada, con varias decenas de miles de fichas de material de sus investigaciones y miles de fotografías de códices antiguos de todos los archivos y bibliotecas del mundo.

En todos los actos vandálicos que se llevaron a cabo, se destruyeron gran cantidad de obras de Zurbarán, Valdés leal, Pacheco (maestro de Velázquez), Van Dick, Coello, Mena Montañés, Alonso Cano, Salzillo y un largo etcétera.

Se destruyeron también artesonados, sillerías de coros, portadas y fachadas de gran antigüedad y belleza artística.

A pesar de la estúpida frase pronunciada por el Sr. Azaña, al comienzo del desmadre, insisto, el mismo que en sus escritos después de la tragedia le echa la culpa a todo el mundo menos a sí mismo, no tuvieron más remedio que declarar el Estado de Guerra cuando la catástrofe cultural era mayúscula. A pesar de ello, tienen el cinismo de proclamar, todavía ahora, que son los protectores de la CULTURA, así, con mayúsculas.

Ya les contaré otro día, tomado de las memorias de D. Manuel Azaña, la verdadera historia del salvamento de las obras del Museo del Prado.

Como se dice en los seriales: CONTINUARÁ, porque hay mucho que escribir y mucha mentira que desmontar sobre aquel supuestamente seráfico periodo.