HABLANDO DE ENERGÍA 3

TORRES

LA ELECTRICIDAD

El nombre de este elemento esencial de la vida moderna, proviene de la palabra griega elektron, que significa «ámbar», porque esta resina fósil tiene la propiedad de que al frotarla se carga de electricidad estática. La magnetita, un mineral de hierro, procedente de Magnesia, ciudad de la Tesalia griega, tiene la propiedad de atraer al hierro. Ambos elementos son conocidos desde la más remota  antigüedad. Una leyenda sobre un episodio de la Odisea nos dice que Ulises fue atraído a la isla de las Sirenas porque era de magnetita y  atrajo el herraje de sus naves. Si non e vero, e ben trovato…

Sin embargo, que la electricidad y el magnetismo eran la misma cosa, no se supo hasta el siglo XIX. Fue James Clerk Maxwell quien dio con la explicación de los fenómenos llamados desde entonces electromagnéticos.

La electricidad es el flujo en el seno de ciertos materiales de los electrones de sus átomos. Para que esto suceda ha de ocurrir que en los extremos de un cable de material conductor, entendiendo por tal el que tiene electrones predispuestos a fluir, exista lo que se llama diferencia de potencial, tensión o voltaje. Algo parecido a lo que hace fluir el agua por una red o tubería, que sus terminales estén a distinta altura.

Otro personaje importante en esta historia es Michael Faraday. Físico y químico británico descubridor de la inducción electromagnética, el diamagnetismo y la electrolisis. Creador de la Jaula de Faraday, cuyo principio se utiliza en los aviones para evitar el peligroso efecto de los rayos que a veces los alcanza en vuelo. El principio del diamagnetismo (creación de un campo magnético que impide el contacto de dos elementos sometidos al mismo) es objeto de intensa investigación en diversas partes del mundo para el ferrocarril.

Aunque nos aparte algo del tema principal, vamos a detenernos un momento en el sistema de levitación magnética (MAGLEV) que tiene la ventaja de ser más rápido, silencioso y suave que los sistemas de transporte colectivo sobre ruedas  convencionales.

La ausencia de contacto físico entre el riel y el tren hace que la única fricción sea con el aire, y esta se reduce al mínimo por su forma aerodinámica. Los trenes maglev pueden viajar a muy altas velocidades, con un consumo de energía muy elevado para mantener y controlar la polaridad de los imanes y con un bajo nivel de ruido.

En Japón, la mayor velocidad obtenida hasta ahora fue de 603 km/h en la ruta Yamanashi (ruta experimental) el 21 de abril de 2015. Unos días antes llegó a alcanzar los 590 km/h, el 16 de abril. La máxima velocidad demostrada de un maglev real en operación comercial es la obtenida por el tren alemán Transrapid instalado en Shangai, China, que transporta pasajeros a lo largo de 30 km en tan solo 7 minutos y 20 segundos, consiguiendo normalmente una velocidad punta máxima de 431 km/h y una media de 250 km/h en el trayecto. Circula entre la ciudad y su aeropuerto y se construyó como el tramo inicial de un recorrido mayor.

La primera operación comercial del maglev fue del tipo «transporta personas». Abierto oficialmente en Birmingham, UK, operaba sobre una pista elevada monorriel en un recorrido de aproximadamente un kilómetro, entre el Aeropuerto internacional de Birmingham y su Estación de Ferrocarril. Viajaba a una velocidad de 42 km/h. El sistema fue cerrado temporalmente en 1995 para corregir problemas de diseño.

Con ocasión de un viaje que hice a esa ciudad, tuve la oportunidad de utilizarlo desde el Aeropuerto hasta el centro de la ciudad. Eran unos pequeños vagones para unas diez personas con espacio para los equipajes y su funcionamiento era automático. Al aproximarse a la primera unidad, se abrían las puertas. Al completarse el pasaje o en caso de no hacerlo, en un periodo de unos minutos, sonaba una señal acústica, se cerraban las puertas y empezaba a circular. Se detenía en todas las paradas programadas y tras una breve detención, de nuevo se ponía en funcionamiento. Me pareció una maravilla, pero después de 1995, creo que dejó de funcionar por este sistema, siendo sustituido por un sistema de tracción distinto que utiliza la misma infraestructura con menor consumo energético.

MAGLEV

El maglev de Birmingham

En efecto, su principal inconveniente es el alto coste de las líneas, lo que ha limitado su uso comercial. Este alto coste se deriva de varios factores: el primero y principal es el altísimo coste de la infraestructura necesaria para la vía y el sistema eléctrico, y otro, no menos relevante, es el alto consumo energético. Debido a que en la fuerza electromagnética el principal factor limitante en cuanto al diseño y al consumo es el peso del tren, esta tecnología no es aplicable actualmente al transporte de mercancías, lo cual limita enormemente las posibilidades de rentabilizar el sistema. Hay algunos otros recorridos en estudio, principalmente en China y Japón. En Alemania se ha desechado de momento la construcción de líneas maglev para pasajeros a causa de su oneroso coste de construcción y mantenimiento.

Pero volviendo a nuestro objeto principal, entramos en la inducción electromagnética, principio que utilizó Edison para transformar la energía mecánica en eléctrica.  Un  circuito cerrado de hilos conductores, normalmente de cobre, obligado a moverse en el magnetismo creado por un imán u otra disposición de hilos del todo parecida a la anterior, genera corriente eléctrica. O, en sentido inverso, transformando la energía eléctrica en mecánica, como lo hacen todas las máquinas movidas por electricidad, pequeñas o grandes que a diario utilizamos. Es el principio en que se basan  todas las formas de generar electricidad, excepto la fotovoltaica.

¿Cómo generaba Edison la corriente eléctrica para alimentar las bombillas que había instalado por las ciudades? Quemaba carbón para calentar agua en una caldera hasta la ebullición; dirigía el vapor generado a los álabes de una turbina transformando así la energía térmica en mecánica de rotación, y ésta por inducción electromagnética, generaba  corriente eléctrica para su utilización.

Pero se topó con un problema importante. Como sabemos, al pasar una corriente eléctrica por un cable, debido al movimiento de átomos y moléculas en su interior, se genera calor. Si el calor generado se va  elevando tanto que necesita toda la corriente eléctrica, esta deja de fluir y solo se genera calor. Con la corriente continua, que usaba Edison, ocurría cuando había que llevar la corriente eléctrica a zonas distantes de la central: se producía calentamiento elevado en el cable y la electricidad dejaba de fluir. Y ello, aunque la central fuera muy potente. La alternativa era crear un número elevado centrales próximas a los centros de consumo. Como consumían carbón, había que almacenar y quemar grandes cantidades; necesitaban mucho espacio y producía enormes cantidades de humos. Todo ello las hacías muy onerosas e insalubres.

La solución llegó de un científico serbio llamado Nikola Tesla, en el que nos vamos a detener un momento. Para muchos es, el más grande inventor del siglo pasado. Gracias a él, la electricidad llega hoy a millones de hogares en todo el mundo. Y durante mucho tiempo ha sido injustamente olvidado. (En mis estudios de Perito Industrial, de los que conservo la mayor parte de los libros, no se cita para nada al Sr. Tesla)

Nikola Tesla, un joven serbio desconocido, nació en 1856 en Smilijan, en la actual Croacia, entonces parte el Imperio Austro-Húngaro. Tesla trabajaba en la sede parisina de la Continental Edison, la compañía del inventor norteamericano en Europa. Se presentó en la central enviado por Charles Batchelor, su jefe en Paris,  con una carta de recomendación. Edison lo incorporó de inmediato a su empresa, pero entre ambos no se produjo una gran sintonía. Se fue generando una animadversión entre ambos que al final acabó en conflicto abierto. Edison defendía un modelo de negocio eléctrico basado en la corriente continua. Tesla, en cambio, creía en un modelo basado en la corriente alterna. La pugna entre ambos pasó a la historia como «la guerra de las corrientes». Ganó Tesla con su modelo mucho más eficiente. La memoria histórica ha sido benévola con otros inventores (Edison, Hertz, Volta…), pero el mundo debe mucho a Nikola Tesla, cuya figura empieza a ser reivindicada en la actualidad.

Tesla descubrió las ventajas que presentaba que la intensidad y dirección de la corriente variaran cíclicamente. El signo de la diferencia del potencial entre los dos extremos de un conductor, en lugar de mantenerse constante, se va alternando. Lo que resulta es un vaivén de flujo eléctrico que tiene una ventaja fundamental. Lo que hace que la corriente eléctrica genere más o menos calor es la potencia, que depende del voltaje y de la intensidad. O sea del número de electrones que fluyen por unidad de tiempo y de la sección del cable conductor y se mide en amperios. Es por ello, que el grosor (sección) de los cables para el transporte de electricidad se elige en función de la intensidad que circula por ellos, ya que a mayor sección menor resistencia eléctrica y, por tanto, menos pérdidas de energía debido al calentamiento. Si se aumenta el voltaje, se puede disminuir la intensidad para una misma potencia. Por lo que, el alto voltaje, o lo que es lo mismo, la alta tensión, permite que el grosor de los cables no sea excesivo. El aparato que logra cambiar la tensión es el transformador. La corriente alterna se presta perfectamente a la transformación, pero no la corriente continua. La ventaja esencial de la corriente alterna es que su transporte se puede llevar a cabo con cables de mayor sección a fin reducir las pérdidas por calor.

La corriente alterna permite elevar su voltaje de manera que su distribución hasta los puntos de consumo se haga con el menor coste debido a que la mayor sección de los cables casi anula las  pérdidas por calentamiento. Cuando llega a los puntos de consumo, el voltaje puede ser reducido a los niveles necesarios para su uso doméstico o industrial.

Fue otro inventor, también industrial de apellido célebre, George Westinghouse (en algunos momentos socio de Edison), quien ideó la forma de distribuir y comercializar la corriente alterna. Si en el mapa de un país se trazara con detalle su red eléctrica, nos encontraríamos con una autentica maraña, similar al sistema vascular o nervioso del organismo humano. La diferencia estribaría en que mientras en el cuerpo humano solo hay una base para cada uno de los sistemas: el corazón para el vascular y el cerebro para el nervioso, en la red eléctrica hay un número elevado de centros de generación: las centrales eléctricas, que serán objeto del próximo artículo, y las estaciones de transformación.

La base del sistema son las centrales generadoras, muy cerca de las cuales están las grandes estaciones de transformación que elevan el voltaje original de la central en unas 10 veces para su transporte. La tensión puede elevarse hasta centenares de kilovoltios (1kV=1.000 voltios). Entonces inicia su viaje por la red hacia los centros de consumo a través de los grandes tendidos eléctricos cuyas torres, auténticas obras de ingeniería, nos son tan familiares en el paisaje.

Los siguientes nudos de la red son las subestaciones de transformación  donde el voltaje se reduce hasta los 100 kV, donde comienza ya el reparto de la electricidad. La red se sigue haciendo cada vez más tupida y llegando a nudos cada vez más pequeños: las estaciones transformadoras de distribución y los medianos, pequeños y minúsculos centros de transformación, ya a la tensión de utilización para los consumidores. El diseño de la red de distribución es una actividad compleja y altamente especializada debido a su impacto ambiental y los riegos que comporta.

Como la energía eléctrica es muy difícil de almacenar en cantidades grandes, la producción debe igualarse al consumo en todo momento. La gestión de ese equilibrio es muy compleja e interesante. Para tener una idea, se puede acceder a la página web de Red Eléctrica Española (www.ree.es) donde podemos ver en tiempo real la producción y el consumo, con los gráficos de demanda, la generación y el origen de esta en cada instante, por tipos de centrales generadoras.

A continuación se muestran en unas imágenes, la complejidad de una red de distribución eléctrica en una sociedad  “moderna”: como se puede comprobar, una auténtica “maraña”…

MARAÑA 2

MARAÑA 1

 

FUENTES.-

*Página web de la Agencia Internacional de la Energía Atómica.

*WIKIPEDIA, Para las imágenes y datos complementarios.

*Nucleares, ¿Por qué no?. Profesor Manuel Lozano Leyva.

*El ecologista Nuclear. Profesor Juan José Gómez Cadenas.

Estos dos libros, son muy interesantes y documentados como corresponde a dos catedráticos en Física con muy amplia experiencia en el tema.

*Biografías y Vidas. Página web con datos biográficos de los personajes que se citan en el texto.

*Revista Newsweek. Entrevista con el Sr. Lovelock y diversos artículos y noticias sobre temas de energías.

HABLANDO DE ENERGÍA 2

ENERGIA 2

LA ENERGÍA

La energía es, simplemente, nuestro universo. O sea, ese espacio  infinito, maravilloso e inabarcable que se generó con el Bigbang o, para los creyentes, con el “Hágase la Luz” ambas cosas para mi  compatibles, con el enfoque adecuado. Desde entonces, hace aproximadamente 13.700 millones de años, lo único que ha hecho la energía surgida espontáneamente ha sido transformarse, porque en cuanto a su cantidad ha permanecido inalterable; como estudiamos en nuestra lejana juventud: La energía ni se crea ni se destruye solo se transforma. La metamorfosis más inmediata de la energía fue de radiación a materia.

Una pequeña porción del inmenso océano electromagnético (1 en 1.000 millones) fue cuajando en partículas. Algunas de esas partículas llamadas quarks se fundieron dando protones y neutrones, que se agruparon a su vez en núcleos atómicos muy ligeros. Éstos se envolvieron de otro tipo de partículas, los electrones, y formaron así átomos que poco a poco se unirían para formar moléculas. A la vez, este polvo material se fue agrupando y la enorme fuerza de la gravedad lo fue compactando en forma de estrellas. Éstas sufrieron el proceso inverso: parte de la masa de sus núcleos atómicos la convirtieron de nuevo en energía. De sus enormes masas se fueron desgajando grandes porciones de materia que formaron los planetas  que se calentaban e iluminaban con la energía desprendida de las estrellas de que proceden y alrededor de las cuales orbitaban formando sistemas planetarios. De esa manera, en algunos de esos mundos, se crearon las condiciones para que surgiera la vida. Nuestro sistema planetario formado alrededor del nuestra estrella: El SOL, es el mejor y más cercano ejemplo.

La energía se puede definir de muchas maneras, y entre los físicos la más natural es la tradicional: la energía es la capacidad de producir un trabajo. ¿Cómo definimos estos conceptos?: empecemos por el último,  trabajo es el proceso en el cual un objeto pesado se puede desplazar o deformar al aplicársele una fuerza. La capacidad de llevar a cabo este trabajo es lo que define la energía. Supongamos que una tenemos una pesa de 250 gramos. La  levantamos verticalmente 40 centímetros. Se dice que se ha realizado un trabajo de un julio.

Pero no es lo mismo que levante la pesa cien veces en un minuto a que lo haga en un cuarto de hora. Ha empleado la misma energía porque ha hecho idéntico trabajo; pero la diferencia radica en otra magnitud llamada potencia, que es la energía o el trabajo realizado por unidad de tiempo. Concretamente, a un julio por segundo se le llama vatio, (1Jxs=1W). Como el vatio es muy pequeño, utilizamos el kilovatio,  es decir, 1.000 vatios. Resumen: el kilovatio hora, kWh es la energía consumida (o producida) en una hora por un artefacto que realiza un trabajo de 1.000 julios por segundo.

El viento, el agua, los animales y el hombre  pueden realizar trabajos desplazando objetos, o sea, son fuentes de energía limitadas. Como se consume conforme se lleva a cabo el trabajo y no se produce una reposición continua, tiene una utilidad limitada. El viento y el agua, también tienen energía pero necesitan una máquina para producir trabajo. Pero en cuanto la humanidad quiso hacer grandes obras, no hubo más remedio que emplear animales domésticos u hombres en gran número, inventar máquinas que multiplicasen esa potencia, o todo a la vez.

Arquímedes fue el mayor inventor de máquinas de la Antigüedad. A  él se deben muchas de las que todavía hoy se usan: la palanca, la polea simple, el polipasto, el torno, el tornillo, etc. La potencia empezó a incrementarse de manera  paulatina pero inexorable. A lo largo de la Edad Media, seguramente los molinos tanto de agua como de aire fueron los principales elementos destinados a multiplicar la potencia del hombre. El mayor inconveniente de los molinos, era su incertidumbre al depender su potencia del azar del viento o del caudal del agua.

El cambio cualitativo que se produjo en el siglo XVIII y consistió en ayudar a las máquinas que necesitaban animales, corriente fluvial o viento para funcionar a través de un principio descubierto en la época de Arquímedes: la fuerza del vapor de agua. La esfera de Eolo  era un juguete usado en la época: una bola metálica con dos tubos en ángulo recto dirigidos en direcciones opuestas; se vertía agua en su interior y  giraba enloquecida cuando se calentaba y hervía en su interior.

ESFERA EOLO

Esfera de Eolo

En 1700, un ingeniero inglés, Thomas Savery, utilizó la primera máquina térmica basada en el mismo principio que el juguete antiguo. Era un artefacto sin pistones que aprovechaba el vacío generado al condensarse vapor para bombear agua. Unos veinte años después, el también inglés, Thomas Newcomen, la perfeccionó con la introducción de un pistón accionado por la presión generada en la expansión del vapor producido por el calor de una caldera de carbón. Era un armatoste enorme de muchos kilos de peso que se empleaba para mover norias, bombear agua de las minas, y trabajos por el estilo. Con él se eliminó para ciertos trabajos la dependencia de hombres, animales, el viento y el agua.

A raíz de ello, se desencadenó en toda Europa un derroche de ingenio científico y técnico con el fin de utilizar en esa forma el vapor de agua, creando máquinas cuyos pistones con su movimiento alternativo podía usarse para realizar infinidad de trabajos: había llegado la primera revolución industrial. El proceso desde entonces ha sido imparable y hoy en día hay en el mundo miles de millones de máquinas de todo tipo y tamaño, desde las más sencillas (batidoras, aspiradoras, afeitadoras…) a las más complejas y pesadas, (ferrocarriles, excavadoras, barcos, automóviles, aviones…) que hacen trabajos consumiendo energía.

Al principio el desarrollo se basó en el uso del carbón. Materia prima voluminosa que debía extraerse de las minas; transportarlo en cantidades masivas hasta los consumidores, los cuales debían disponer a su vez de grandes espacios para su almacenamiento. Más adelante, se fueron descubriendo y utilizando otros combustibles de mayor potencia calorífica, menos voluminosos y de más fácil manejo y almacenaje. Fueron modificando los procesos industriales, pero no era fácil utilizarlos para hacer funcionar pequeñas máquinas.

Entra en ese momento en la escena técnica, uno de los más geniales inventores de todos los tiempos: Tomas Alva Edison. Intuyó que la energía capaz de alimentar las pequeñas máquinas que facilitarían la vida de  la población hasta unos extremos inimaginables incluso para él  en aquellos momentos, podía ser LA ELECTRICIDAD.

No voy a tratar de glosar la figura de Sr. Edison, ni siquiera mínimamente, porque sería necesario un libro de buen tamaño. Animo al lector a adquirir una biografía que es, con seguridad, más interesante que el mejor libro de aventuras: la aventura de la inteligencia, el ingenio y la constancia en el trabajo. De forma mas breve, en la página web que reseño más abajo del blog Biografías y Vidas, puede encontrar el interesado una breve monografía amena y bien documentada:

En ella encontrará una historia común a muchos genios (Einstein, entre otros) y es la de su desventurada relación con la enseñanza oficial. Asistió a la escuela durante tres meses, al cabo de los cuales fue expulsado de las aulas, alegando su maestro la falta absoluta de interés y una torpeza más que manifiesta.  Afortunadamente, su madre, que había ejercido como maestra antes de casarse, asumió en lo sucesivo la educación del joven Tomás, tarea que desempeñó con gran talento, ya que consiguió inspirar en él aquella curiosidad sin límites que sería la característica más destacable de su carrera a lo largo de toda su vida.

EDISON 2

http://www.biografiasyvidas.com/monografia/edison/

FUENTES:

Al final de la primera parte de esta serie, se citaran las fuentes utilizadas.

HABLANDO DE ENERGÍA 1

JAMES E. LOVELOCK 1

lovelock 2

“La naturaleza favorece a aquellos organismos que dejan a sus descendientes el medio ambiente en mejores condiciones para sobrevivir”

James Efraim Lovelock, nacido en Letchworth Garden City (UK) el 26 de julio de 1919, es un científico independiente dedicado al estudio del medio ambiente  y preocupado por su futura evolución. Es probablemente la persona que más ha luchado por la toma de conciencia de los efectos negativos para la vida en la tierra que representa el aumento de los gases de efecto invernadero en la atmósfera, producto de la utilización de combustibles fósiles.

Hijo de modestos trabajadores, convencidos de la importancia de la educación, la familia se trasladó a Londres buscando una mejor educación para su hijo, pero su carácter independiente y rebelde lo convirtió en un mal alumno de su escuela. No pudo costearse la asistencia a la universidad algo que, según él, le permitió no ser un simple especialista y mantener su mente abierta.

Fue aceptado como estudiante de química en el Birkbeck College de la Universidad de Manchester, donde obtuvo muy brillantes calificaciones. Pero solamente pudo costearse dos años de los tres de que constaba el programa. Lovelock trabajó en una granja de cuáqueros hasta que la recomendación de uno de sus profesores le llevó a entrar en el Consejo de Investigación Médica, organismo que entonces estudiaba (estamos en la segunda guerra mundial) la forma de proteger a los soldados de las quemaduras. En 1948 recibió el título de Doctor en Medicina en la escuela de Medicina Tropical e Higiene de Londres. En los Estados Unidos ha dirigido investigaciones en el Baylor College of Medicine y las Universidades de Yale y Harvard.

Inventor vocacional durante toda su vida, ha creado y desarrollado multitud de instrumentos científicos, muchos de ellos destinados a la NASA para su programa de exploración del sistema planetario. Sobre todo para el análisis de la atmósfera y superficie de los planetas. Sus inventos y estudios acerca del comportamiento de la atmósfera ante diversos  compuestos químicos (CO2, CFC, Ciclo del azufre, etc.)  han sido tan exhaustivos que puede ser considerado uno de los mayores expertos del mundo.

Participó en el programa Vikingo, centrado en la exploración de Marte, al final de los años setenta. Allí fueron instalados muchos de los aparatos por él desarrollados para analizar la atmósfera y determinar si alguna vez había existido alguna forma de vida. La constatación de la abrumadora existencia de dióxido de carbono y la escasa probabilidad de existencia de vida en esas condiciones, es lo que empezó a despertar su interés por la relación entre el CO2 existente en la atmósfera terrestre y sus efectos sobre el medio ambiente y la vida.

Hacia el final de los años sesenta como resultado de los trabajos realizados para la NASA elaboró la Hipótesis Gaia (1969), expuesta en un libro publicado en 1979, cuyo título, por sugerencia del novelista W. Golding, era el nombre de la diosa griega de la tierra. En ella afirma que la biosfera es una entidad con capacidad de autorregularse para mantener nuestro planeta en condiciones de habitabilidad, controlando las interconexiones del medio ambiente químico-físico y sus influencias sobre los seres vivos. Esta hipótesis que fue aceptada de forma casi inmediata por los ecologistas, no tuvo la misma aceptación en todo el mundo científico. La han cuestionado alegando cómo la selección natural que opera en los organismos individuales, puede llevar a una evolución homeostática [1] de escala planetaria.

En respuesta, junto con otro científico, Andrew Watson, publicó en 1983 el modelo informatizado de evolución de los organismos vivos (en este caso vegetales) en función de las variaciones en las condiciones medioambientales. El modelo denominado DAISYWORLD trataba de demostrar científicamente su hipótesis. (Su compleja metodología y conclusiones se pueden encontrar en internet).

En su libro de 2006 “La venganza de Gaia”, Lovelock exige acciones urgentes para detener las emisiones de CO2 antes de que el cambio climático se haga irreversible. Entre esas medidas, este padre del ecologismo moderno, urge a sustituir las dañinas emisiones producidas por la utilización de combustibles fósiles, por otras energías baratas y limpias, abogando principalmente por el uso de la energía nuclear:

Soy un VERDE […] pero soy, sobre todo un científico. Por ello, invito a mis amigos entre los verdes a reconsiderar sus ingenuas creencias sobre el “desarrollo sostenible” y, que éste y ahorrar energía, es todo lo que se precisa. Sobre todo deben abandonar su testaruda oposición a la energía nuclear. Incluso si tuvieran razón en cuanto a sus riesgos –y no la tienen-, su uso como fuente segura y fiable de energía implicaría una amenaza despreciable comparada con el auténtico riesgo de olas mortíferas de calor y elevaciones del mar que amenazarían todas las ciudades costeras del mundo. La energía renovable suena bien, pero hasta el momento es ineficiente y cara. Tiene un futuro, pero carecemos ahora del tiempo necesario para experimentar con fuentes de energía visionarias: la civilización está en grave peligro y tiene que usar la energía nuclear o sufrir el daño que le causara nuestro airado planeta. 

  Lovelock no es el único ecologista que piensa así. Patrick Moore uno de los fundadores de Greenpeace es de la misma opinión. La Asociación de Ecologistas por la Energía Nuclear, encabezada por el ingeniero Bruno Comby, defiende a ultranza la aparente blasfemia de que la energía atómica es necesaria para un mundo mejor. Entre las filas de los científicos profesionales, los defensores de la energía nuclear son mayoría.

En contraste, organizaciones como Greenpeace se mantienen inflexibles en su rechazo absoluto o a todo lo que tenga que ver con el átomo y han lanzado una virulenta campaña antinuclear en España, plagada de noticias incontrastables, exageradas, inexactas o simplemente falsas. Probablemente muy bien financiadas por el lobby de los combustibles fósiles, generadores del CO2.

El ecologista y científico Bjorn Lomborg, antiguo miembro de Greenpeace, en su libro de 2001 “El ecologista Escéptico”, hace una revisión a fondo de las predicciones de los ecologistas en general y de Greenpeace en particular a la luz de los desarrollos que se han producido y desmonta con datos científicos muchos de su planteamientos. También hace una dura crítica a muchos movimientos ecologistas por  hacer una utilización selectiva y parcial de los datos científicos para crear alarma social al servicio de sus intereses.

En 2006, Lovelock publica un nuevo libro “La venganza de Gaia”, en el que expone que la falta de respeto que los seres humanos muestran por Gaia a través de la destrucción de las selvas de lluvia y la reducción de la biodiversidad, está poniendo a prueba la capacidad de Gaia de minimizar los efectos de los gases de efecto invernadero en la atmósfera. Todo ello comporta la posibilidad de calentamiento global con efectos que pueden llegar a ser catastróficos para la vida futura.

En su último libro, (2009) “The Vanishing Face of Gaia: A Final Warning: Enjoy It While You Can”, cuyo título es muy descriptivo (El evanescente rostro de Gaia. Una advertencia Final: Disfrútalo mientras puedas), actualiza sus predicciones a la luz de las más recientes evoluciones de los datos sobre el calentamiento global y la inacción real, según su criterio por políticas equivocadas,  para resolverlo.

En una reciente entrevista a la revista Newsweek (31 de mayo 2015) reconoce que sus catastróficas predicciones sobre inundaciones, sequías y hambrunas  que diezmarían la población mundial hacia 2040, pueden estar  equivocadas en cuanto a su horizonte temporal (fechas), pero no en las consecuencias que sobre el equilibrio de la atmósfera y el medio ambiente va a tener el efecto del calentamiento. Sigue convencido  que los humanos somos ya  incapaces de revertirlo.

En este sentido, el informe emitido esta misma semana por el Instituto Grantham de Investigaciones sobre el Cambio Climático indica que los objetivos fijados de emisiones de CO2 (con reducciones) para el año 2030 son inalcanzables. Las hipótesis de Lovelock son, por tanto, difícilmente rebatibles. Lovelock no se siente tan preocupado por la supervivencia de la humanidad, como por la continuidad de la vida misma sobre el planeta.

Su fe en GAIA, su revolucionaria teoría, es que nuestro planeta es un complejo organismo que se auto regula para el mantenimiento de la vida; para él esto significa, entre otras cosas, que si hay, en algún momento, un exceso de población sobre la Tierra, GAIA encontrara la forma de eliminar los excedentes precisos para seguir adelante.

Pone de manifiesto que a pesar de la devastación ocasionada en Japón por el tsunami que afectó tan gravemente a la central de Fukushima, se han producido un numero elevado de fallecidos por las inundaciones y también se informó de 50 suicidios por el pánico generado, pero el número de fallecidos a causa de la radiación es ZERO. 

Se opone al concepto de “desarrollo sostenible” en el que se defiende,  que las sociedades modernas con su demanda creciente de energía para todas las actividades humanas, podrían ser mantenidas con la energía generada por los aerogeneradores (Se centra en este medio por ser el más eficiente entre los productores de energías renovables, los demás ni tan siquiera los considera) y considera que en términos científicos es un sinsentido.

En su despacho mantiene un gran póster de un aerogenerador para no olvidar cuanto los detesta:

“Yo soy ecologista y miembro fundador de los Verdes pero inclino mi cabeza con vergüenza ante la constatación de que nuestras buenas intenciones hayan sido tan mal entendidas y mal aplicadas”

“Debemos procurar que los aerogeneradores no se conviertan, como las estatuas de la Isla de Pascua, en monumentos de una civilización fallida”

J. LAVELOCK

Lovelock con GAIA

Su página web personal:

http://stopthesethings.com/2013/01/31/i-am-james-lovelock/

El enlace para la entrevista completa en Newsweek:

http://europe.newsweek.com/james-lovelock-saving-planet-foolish-romantic-extravagance-327941

 [1] La homeostasis es una propiedad de los organismos vivos que consiste en su capacidad de mantener una condición interna estable compensando los cambios en su entorno mediante el intercambio regulado de materia y energía con el exterior (metabolismo). Se trata de una forma de equilibrio dinámico que se hace posible gracias a una red de sistemas de control realimentados que constituyen los mecanismos de autorregulación de los seres vivos.

Continuará esta serie sobre la energía tratando de ofrecer informaciones contrastadas de diversas fuentes, la más importante de las cuales es la AIEA.