EL MUNDO DE LOS PUROS 3

 

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LA REPÚBLICA DOMINICANA

La primera isla descubierta por Cristóbal Colón en 1492, fue la de Guanahaní, a la que el almirante llamó San Salvador. No se conoce con certeza cuál fue aunque en la actualidad hay un número elevado que reclaman ese honor.

Continuando con su navegación, según cita en su diario, encontró otras a las que fue dando nombres: Fernandina, Juana y Española o Isla de Sto. Domingo, etc. Esta isla pronto se utilizó como base desde la cual la metrópoli controlaba la mayor parte de la América conocida en los primeros momentos. La República Dominicana ocupa los dos tercios orientales de esta isla caribeña y Haití ocupa el tercio occidental.

La historia del tabaco en la República Dominicana es, por tanto,  anterior a la de las otras procedencias de tabaco. Fue de la Española de donde Rodrigo de Jerez, marinero de este  primer viaje, trajo los primeros tabacos a España y empezó a utilizarlos como los indios lo hacían, lo que le ocasionó serios problemas con la Inquisición que lo mantuvo como “invitado” durante ocho años en una de sus prisiones. El pobre Rodrigo, vio con estupor al salir de su cautiverio de ocho años, que fumar o aspirar polvo de tabaco se había convertido en algo tan habitual como beber un vaso de vino.

Al igual que en el resto de islas de la zona, allí creció el tabaco durante miles de años. Era cultivado y fumado por la población indígena, los Taínos y  los Arawak, siglos antes de la llegada de Colón. Los chamanes de las tribus los utilizaban en sus rituales mágicos y curativos.

La República Dominicana tiene una superficie de 48.670 kilómetros cuadrados y unos 9,5 millones de habitantes. España, potencia colonial hasta 1844, no se interesó demasiado por sus hojas de tabaco, concentrando todos sus esfuerzos en el  comercio de tabaco en Cuba. Sin embargo, la tradición de la fabricación de tabacos estaba arraigada en República Dominicana y, sobre todo, en la ciudad de Santiago de los Caballeros, corazón del Valle del Cibao, que pasa por ser la capital mundial del cigarro Premium.

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A principios del siglo XX, existían ya en la ciudad un centenar de fabricantes de cigarros, algunos muy importantes como la Tabacalera Anónima Dominicana (TABADOM). El dictador Leónidas Trujillo, cuyo periodo de gobierno se extendió durante 31 años, puso todo su empeño en “nacionalizar” la pujante industria tabaquera del país. De todas aquellas empresas tabaqueras, la única que sobrevivió a la dictadura de Trujillo fue La Aurora, fundada por Eduardo León Jiménez el 3 de octubre de 1903, en Don Pedro, Santiago de los Caballeros. Resistió los envites de Trujillo y es hoy la que sigue funcionando, más de un siglo después, exportando su productos a los cinco continentes. De la alta calidad de sus elaborados puedo dar fe por propia experiencia.

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D. Eduardo León Jiménez

Sin embargo, antes de la revolución cubana de 1959, la República Dominicana era algo así como el hombre pobre en el negocio del tabaco. Producía un tabaco oscuro que era considerado demasiado suave y falto de aroma. En consecuencia, no existía demanda de cigarros dominicanos en el mercado internacional. No obstante, el país presenta unas excelentes condiciones para las plantaciones de tabaco. Está localizado del otro lado del Caribe, pero disfruta casi del mismo clima y suelo que Cuba para el cultivo del tabaco.

Entonces llegó la revolución cubana. Si Castro fue un desastre para la economía de su país, se puede asegurar que Castro es lo mejor que le ha ocurrido a la República Dominicana. Toda una generación de emigrantes cubanos se instaló en la República Dominicana, entre ellos, muchos especialistas en tabaco que empezaron a cultivar las variedades más aptas para aquel entorno importando semillas cubanas de calidad. Con ello, las plantaciones se multiplicaron por toda la isla, aunque la mayor parte del tabaco todavía se destinaba para la exportación a fábricas de Europa o Estados Unidos, donde se usaba para elaborar cigarros a máquina de segunda clase o cigarrillos.

Fue después del embargo USA de 1962 cuando empezaron los mejores tiempos para la industria dominicana, aunque no hasta el punto que se esperaba. Los Estados Unidos consumían el ochenta por ciento de la producción cubana pero, en lugar de dirigirse a la República Dominicana para mantener su nivel de importación empezaron a comprar por los distintos países del cinturón tropical caribeño.

El gobierno dominicano, con visión de futuro, creó el Instituto del Tabaco de la República Dominicana, dedicado exclusivamente a la investigación agrícola sobre el tabaco. También se reorganizó toda la infraestructura tabaquera en la isla, de modo que se contrató a campesinos y artesanos para trabajar en las nuevas plantaciones y fábricas de tabaco. Sin embargo, las enormes inversiones se tambaleaban por la inestabilidad política a causa de una guerrilla muy activa que mantenía a distancia a los inversores.

En las décadas de 1970 y 1980, cuando se abrió como zona de libre comercio la segunda ciudad más grande del país, Santiago de los Caballeros, los fabricantes que anteriormente producían sus puros en las Islas Canarias se trasladaron a la República Dominicana y empezaron a cultivar tabaco de más alta calidad a partir de semillas cubanas para su utilización en cigarros puros de calidad.

En 1969, el coloso del tabaco Consolidated Cigars, hizo un tímido intento de probar suerte transfiriendo a la isla la producción de su marca Primo del Rey. Otro audaz pionero fue Manufacturas de Tabacos S. A. (Matasa) que, en 1972, transfirió la producción de su Juan Sosa de Miami a la República Dominicana. Pero incluso entonces, la producción no llegó a su completo desarrollo hasta 1978, cuando los comunistas sandinistas derrocaron a Somoza en Nicaragua. Con sus vecinos de Honduras también bajo la seria amenaza del comunismo, la República Dominicana se convirtió en el mejor lugar del cinturón caribeño para el cultivo y manipulado del tabaco.

En 1970, General Cigars estableció una fábrica en Santiago. En poco tiempo la fábrica ya estaba produciendo algunas de las mejores marcas de la compañía: Partagás, Ramón Allones, Canaria d’Oro. No queriéndose quedar atrás, Consolidated Cigars se expandió, instalando otra fábrica en La Romana, en la costa sureste de la isla. Esta gigantesca plantación empleaba a mil seiscientos cincuenta trabajadores. Desde 1982, todas sus marcas han sido transferidas a la República Dominicana: Montecruz, H. Upmann, Don Diego… Al abrirse el camino, otras compañías siguieron los mismos pasos. Desde Florida llego la familia Fuentes que, en pocos años, se convertirían en los mayores productores de la isla con más de veinticinco millones de unidades producidas anualmente en sus cuatro fábricas. Sin ninguna duda, el país ofrecía las mejores condiciones tanto para el cultivo del tabaco como para su comercio. Tabaco de calidad, mano de obra experta y abundante, y  autoridades dispuestas a cooperar.

En 1990 llegó el traslado de Davidoff, que se instaló en Santiago para desarrollar una nueva y más ligera línea de sus cigarros. Como ya indiqué en mis entradas anteriores Avo Uvezian, estableció su industria en sociedad con Hendrik Kelner (TABADOM). Kelner fue la persona elegida también por Zino Davidoff cuando se trasladó a R. Dominicana. Y de este modo, un país desconocido internacionalmente en la industria del tabaco, pudo llegar a derrotar al campeón que reinaba  imbatible; con ello se había consumado el final de una era[1].

Sin embargo el éxito del cigarro puro tiene, en parte, su origen en otro lugar. Los norteamericanos, conducidos por médicos y abogados, han avanzado un largo e importante camino para prohibir el cigarrillo a beneficio de los fabricantes de puros. Su éxito fue tal que, en 1993, la venta de cigarrillos descendió en picado, mientras que las ventas de cigarros puros subían a las nubes. Apareció una abundante y floreciente clientela, y sus demandas doblaron las exportaciones en pocos años. Antes de 1993, las exportaciones se mantenían alrededor de 55 millones de unidades. En 1994, la República Dominicana se convirtió en el mayor exportador mundial de cigarros hechos a mano: 90 millones de unidades frente los cincuenta y cinco millones de Cuba; a principios del siglo XXI, estaban por encima de los 300 millones de unidades, haciendo de la República Dominicana  el mayor exportador del mundo, muy por encima de Cuba, Honduras, Jamaica y  México. Estos datos son más impresionantes cuando consideramos que la exportación de cigarros no existía a principios de la década de 1960. Europa, apenas consume un tercio de la producción dominicana, mientras que docenas de nuevas marcas, la mayoría americanas, se crean cada año en la isla, y el crecimiento parece imparable.

La mayoría de las 240.000 hectáreas de plantaciones de tabaco actuales se encuentra en la parte noroccidental, en los valles de Santiago de los Caballeros y Cibao, y la mejor zona es el valle de Yaqué, que se extiende hacia el noroeste, hasta la ciudad de Esperanza. El valle de Yaqué es el equivalente dominicano de  la  Vuelta Abajo cubana, y la segunda mayor región del mundo en el cultivo de tabaco de alta calidad. La tierra se divide en vegas, como en Cuba, siendo las más renombradas Villa Gonzales, La Canela y Jacagua.

 Se cultivan en la isla tres tipos de tabaco para cigarros. Una variedad local llamada olor dominicano, usada para los modelos más suaves, y dos variedades cubanas, piloto cubano y San Vicente, usadas para los modelos más fuertes y con más cuerpo. El piloto cubano proviene de las semillas de Vuelta Abajo y es la más rica y más fuerte de las tres variedades. La variedad San Vicente es un híbrido derivado del piloto cubano. Hay unas cuatro mil quinientas vegas en el Valle de Yaqué. La mayor parte del tabaco cultivado se utiliza como tripa, principalmente las tres variedades ya citadas: piloto cubano, olor dominicano y San Vicente. Sin embargo, algunos productores innovadores, entre los que destaca Arturo Fuentes, han creado sus propias haciendas y han venido experimentando con el cultivo de tabaco para capa, a menudo con gran éxito.

A partir del año clave de 1993, el precio del tabaco ha aumentado  considerablemente. La cosecha es generalmente comprada por intermediarios, que a su vez la venden a distintas fábricas. Algunos cultivadores, sin embargo, están asociados por contrato a fábricas particulares.

Tabacos Dominicanos (Davidoff), por ejemplo, mantiene en la  Villa Gonzales un área con una red exclusiva de unas cuarenta plantaciones, además de las propias. Los mayores fabricantes están instalados en el corazón del Valle del Yaqué, en Santiago y en Villa Gonzales. Las factorías emplean a varios centenares de torcedores para poder alcanzar los volúmenes de producción arriba citados, del orden de varios millones de unidades al año. Los Fuentes, por ejemplo, requieren unos quinientos torcedores para satisfacer la demanda. Algunas de sus mayores marcas se elaboran en las fábricas de la misma compañía, pero otras de sus marcas se realizan con su estricto control de calidad en  pequeñas fábricas locales, con otros propietarios y una sólida reputación. La compañía que vende la marca Paul Garmirian, por ejemplo, tiene su centro en Washington pero encarga la fabricación a Tabadom.

[1] Ver entradas anteriores sobre Davidoff y Avo Uvezian

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TORCEDORA DOMINICANA

Los dominicanos con su larga tradición en la elaboración de cigarros puros han probado con creces su habilidad en la creación de gran diversidad de modelos. Se tarda unos seis meses para formar adecuadamente a un torcedor; la demanda de torcedores experimentados, tras la proliferación de nuevas fábricas, ha provocado que el sueldo medio de un torcedor se haya multiplicado por quince respecto a lo  que ganaba antes de 1993. En treinta años de fabricación, los puros dominicanos han mejorado constantemente, y se han ganado a pulso su actual reputación. La Republica Dominicana no solo ha superado ampliamente a Cuba en producción, sino que también ha conseguido una comparación justa con su adversario en términos de calidad.

Sin embargo, el problema del cuerpo del tabaco y de sus cualidades aromáticas perdura. Por ello, el tabaco es generalmente mezclado con otras variedades y usado como tripa y, menos a menudo, como tirulo o capote. En consecuencia, los tabacos más fuertes aún deben importarse, generalmente de Honduras, México y Brasil.

Otro punto débil es que las hojas dominicanas no son adecuadas para las capas de alta calidad, y estas también deben ser importadas, básicamente de Camerún y Ecuador. A pesar de todo, la familia Fuentes consiguió recientemente producir unas capas auténticamente dominicanas derivadas de hojas del piloto cubano. Se trata de las magníficas hojas con tinte rosado con las que elabora su línea Fuentes Opus X.

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Y una última reflexión. Con el previsible levantamiento del embargo USA a Cuba y la apertura de su mercado para los habanos, es de suponer aumentará la demanda en aquel inmenso mercado. Ello provocará sin duda una elevación de los precios, que unido a la alta tributación que grava el tabaco convertirá el disfrutar de un buen puro en un lujo al alcance de pocos. Los que somos aficionados a los tabacos dominicanos, esperamos  que mantengan unos niveles de precios y calidad que nos permitan seguir disfrutando de ellos. Los que somos aficionados a los tabacos dominicanos, esperamos  que mantengan unos niveles de precios y calidad que nos permitan seguir disfrutando de ellos.

La persecución inquisitorial que sufre nuestra afición contrasta con la permisividad que observo en otros campos. Recientemente he encontrado un local, cerrado a las miradas externas con un letrero en la puerta que indica “Asociación de fumadores Green Seed Alacant”. La curiosidad me ha llevado a entrar para ver si podíamos acceder los fumadores de puros y me he encontrado con unos amplios y lujosos locales donde se sirven bebidas y se fuma, según me informan, de todo pero abajo dejo un enlace para que el que quiera saber más lo abra y saque sus propias consecuencias.

https://www.facebook.com/Green-Seed-Alacant-new-352907701528410/?fref=ts

Agradecimiento: Este artículo está especialmente dedicado a D. Manuel Inoa de La Aurora, la persona con la que más he aprendido  acerca del tabaco y de los cigarros puros.

EL MUNDO DE LOS PUROS (2)

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ZINO DAVIDOFF

“Fume menos, pero mejor: haga de ello un ritual, una filosofía”.

Sabias palabras de Zino Davidoff, el comerciante de tabaco más famoso del mundo. Davidoff murió en Génova el 14 de febrero de 1994. a la edad de ochenta y ocho años. Su historia personal es inseparable de la historia del Habano, porque se trata de la personalidad que más ha promovido el cigarro Habano como un artículo esencial para la buena vida. .

Nació en Ucrania en 1906, hijo de un mezclador de tabaco judío, que se exilió en 1911, escapando de la ola  antisemita que se extendía por aquellas tierras. La familia se instaló en Génova, abriendo una pequeña tienda especializada en tabaco del Oriente. Uno de sus clientes más asiduos, un ávido consumidor de cigarros, era un fugitivo ruso denominado Vladimir Ilich “Lenin”, que resultó también un estafador que dejó tras de sí una voluminosa cuenta sin pagar cuando se marchó sin despedirse para liberar a las masas proletarias rusas.

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El primer estanco en Ginebra

Zino estaría destinado a tomar el control de los negocios familiares tan pronto como se pusieron las bases sólidas del negocio. Entre 1924 y 1929, emprendió una extensa gira por plantaciones de tabaco en Argentina, Brasil, y Cuba para poder estudiar el ciclo de la producción. Con los conocimientos y las experiencias adquiridas, cuando volvió a Génova construyó el primer almacén de cigarros de Europa con un sistema de humidificación. Su tienda de tabaco pronto se convirtió en un lugar de peregrinación de todos los aficionados a los habanos del Viejo Continente.

Al declararse la II Guerra Mundial, Davidoff cultivó sus conexiones en Cuba. Consiguió tomar el control de grandes cantidades de cigarros destinados a Europa, pero bloqueados por la guerra en grandes almacenes, y se responsabilizó de venderlos con unos sustanciosos beneficios.

En 1946, estaba leyendo cuidadosamente la lista de vinos de un lujoso restaurante, cuando concibió la brillante idea de reorganizar la imagen del Habano basándose en el modelo de los grandes vinos Franceses.

Esta innovación revolucionó el marketing del cigarro, introduciéndose por primera vez el concepto de «cigarro de lujo». La compleja elaboración de este concepto se basó estrechamente en la línea usada para la promoción de los vinos más refinados, y, al cabo de un año, el concepto empezó a ejecutarse con la introducción en el mercado de la legendaria serie de los Cháteaux: Margaux, Lafite, Haut Brion, Latour y Mouton-Baron Rothschild. Los puros fueron elaborados por Hoyo de Monterrey con las mejores mezclas de tabacos cubanos de Vuelta Abajo. Se convertirían, junto a Montecristo, en los mejores cigarros de su tiempo, y jugarían un papel fundamental en la reorientación del Habano hacia Europa tras la guerra.

Zino se convirtió en una clave de la historia de La Habana a principios de la década de 1960, casi por sí sólo, la salvó del legado de Lenin (no del todo, me atrevo a decir), ayudando a los cubanos a restablecer el producto en los mercados internacionales. A cambio, Cuba permitió a Davidoff crear su propia marca, que adoptó su nombre. Los primeros modelos aparecieron en 1969, con el Nº 1, el Nº 2 y el Ambassadrice. La serie Cháteaux fue pronto incluida dentro de la línea, así como las nuevas creaciones Dom Perignon y la serie «Mille» (1.000).

 

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Humidores de lujo

El año 1970 marcó un punto de inflexión: Zino, sintiendo el peso de los años, cedió la antorcha a las nuevas generaciones. Su grupo se integró en Oettinger Imex, un importador de tabaco situado en  Basilea desde 1875, dirigido por aquel entonces por Ernest Schneider, por lo que la era Schneider fue la sucesora de la era Davidoff. En este periodo se producirían profundos cambios en la estrategia comercial del grupo. Schneider desarrollaría una vasta red de puntos de venta para sus cigarros puros, involucrando a subsidiarios, boutiques, distribuidores, agentes de venta y los sitios donde la gran historia despegó: restaurantes exclusivos. El grupo posee actualmente  una fuerte implantación en sesenta países, y hay más de cuarenta tiendas con el nombre de Davidoff repartidas por Europa, Estados Unidos (Nueva York y Beverly Hills) y Asia, en donde una tienda se alza orgullosamente en el mismo corazón de Beijing.

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EL ESTANCO EN EL CORAZÓN DE LONDRES:JERMYN STREET ESQ. ST. JAMES STREET

En 1985 el grupo desarrolló gran actividad iniciando una ambiciosa diversificación en el mundo de la moda y el lujo: gafas, artículos de piel, Tshirts, coñac, vodka, perfumes, etc., bajo la marca Davidoff. Con unos beneficios cercanos a los cuatrocientos cincuenta millones de dólares, el grupo ha conseguido realizar con creces su objetivo de reducir su dependencia del mundo del tabaco ya que el sesenta por ciento de esta cifra de beneficios tiene muy poco que ver con la venta de cigarros.

En 1994, el grupo decidió transferir la producción cubana de cigarros a la República Dominicana. Esta estrategia respondía, en gran parte, a la ambición de capturar el mercado americano que era entonces inaccesible desde Cuba debido al embargo. También suponía entrar de lleno en el mercado de los puros ligeros, que empezaba a experimentar una creciente popularidad. Ello conllevaba la introducción de una nueva generación de cigarros Davidoff.

La aventura ya se había intentado antes, en 1977, con la fundación de Zino en Honduras. La ruptura con Cuba fue total y definitiva, y ya no existen Habanos Davidoff desde 1993, para disgusto y añoranza de sus adictos consumidores. A pesar de ello, el grupo aún importa al menos, dos millones y medio de Habanos cada año para abastecer sus tiendas. Los primeros Davidoff dominicanos aparecieron en 1991. Se elaboran en Tabacos Dominicanos (Tabadom)  dirigida por Hendrick Kelner. Este ya producía para Avo Uvezian con anterioridad, pero tras un acuerdo,  los derechos para la comercialización exclusiva para todo el mundo fueron adquiridos por el grupo. Tambien se incoporaron las marcas Griffin’s y Private Stock.

El volumen de la producción de Davidoff llegó a los seis millones de unidades en 1996, de los cuales un 25% se destina a los Estados Unidos, su mayor cliente. El meticuloso cuidado con el que se elaboran estos puros sigue siendo el sello distintivo de Davidoff. El La tripa está hecha con una mezcla de al menos de cuatro tabacos dominicanos, con un periodo excepcional de fermentación que en algunos casos alcanza los  cuatro años. La línea incluye alrededor de veinte modelos diferentes que, según su grado de suavidad, se dividen en cinco series. Los más ligeros pertenecen a las series Davidoff Nº1 a 3, los Tubos, los Ambassadrice y la serie Aniversario (Nº1 y Nº2). Las series «Mille» (1.000) y Gran Crû (Nº1 a 5) son unos puros con un poco más de cuerpo. Los cigarros más fuertes son los de la Serie Special (Special T, R, C y Double R). Es difícil citar todas las variedades, tipos y vitolas, porque al igual que otros elaboradores, las novedades son continuas. En los últimos tiempos ha surgido la Series especiales, los añejados, las ediciones limitadas, etc., siempre con la más alta calidad y selección de los tabacos, por ello, los Davidoff se cuentan entre los cigarros más caros del mercado.

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CIGARROS DE DAVIDOFF

Por otro lado, la visita a una tienda Davidoff es, para un aficionado, entrar en un mundo de fantasía. No solamente se pueden adquirir todos los tabacos de la marca y de las mejores marcas cubanas y de otras procedencias, sino un enorme surtido de accesorios y complementos para el fumador y un fascinante (y carísimo) surtido de lujosos humidores elaborados con maderas exóticas y un trabajo casi de orfebrería en madera.

AVO UVEZIAN

AVO UVEZIAN

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Durante muchos años he viajado muy a menudo a Ginebra unas veces por trabajo y otras por vacaciones. Es una ciudad preciosa, ordenada y limpia a la que tengo un afecto especial. Siento además un gran respeto y admiración por los ciudadanos suizos, trabajadores, serios y con un sentido común envidiable.

Casi siempre en mis visitas me he dado una vuelta por el establecimiento de Davidoff, más a curiosear que a comprar porque casi todo lo que tiene está a precios de jeque árabe. Allí encontré un cortador de puros que más abajo muestro y cuya marca es la del nombre que encabeza este artículo, marca para mi desconocida. Lo encontré tan práctico que adquirí uno que sigo usando todavía. Me mostraron unos puros de la misma marca de muy alta calidad y precio a juego.  Al verme usarlo algunos amigos lo encontraron práctico y me pidieron que les trajera para su uso e incluso para regalar a buenos fumadores. Ello me dio oportunidad en sucesivos  viajes  de poder visitar de nuevo el establecimiento. Está situado en la Rue du Rhone, frente a la Place du Molard, el centro comercial de la ciudad.

Excitaron mi curiosidad las informaciones que me dieron y me puse a la tarea de averiguar algo de ese personaje tan famoso en el mundo del tabaco y del que nunca había oído hablar.

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EL CORTAPUROS DE AVO UVEZIAN

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EL ESTANCO DAVIDOFF DE GINEBRA

Nació en Beirut (Libano) en 1926 de familia armenia de larga tradición musical. Su madre era cantante lírica y su padre compositor y director de orquesta sinfónica. Desde muy joven desarrolló su talento musical,  formando un conjunto de jazz llamado “The Liban Boys” de mucho éxito. Fueron contratados para actuar en un hotel de Bagdad durante un año y posteriormente firmó otro contrato para actuar en Teherán. Actuando allí recibió una invitación del Shah  para actuar en su palacio. A partir de ese momento el soberano lo llamaba cada vez que celebraba un evento, llegando a ser considerado el pianista de Palacio. Después de actuar durante un año en Irán, el propio Shah, le allanó el camino para que pudiera trasladarse a los Estados Unidos. Allí, al tiempo que actuaba, estudiaba piano clásico en una famosa escuela de música.

Fue movilizado para ir a la guerra de Corea y enviado a infantería. A poco de llegar a Seúl, con la banda que había formado, actuó en el Club de Oficiales. Fue licenciado con honores en 1952 y a su vuelta se incorporó a trabajar con su suegro diseñando joyas.  Esta actividad le llevo a visitar Puerto Rico, donde actuó en un club de los más prestigiosos: Resort Palmas del Mar.

En 1983 quiso bautizar a su hija en Suiza por lo que se trasladó a Ginebra. Después del banquete de celebración  ofreció a los invitados unos puros cubanos cuyo precio le escandalizó. Sus amigos, en broma, le sugirieron que fabricara sus propios puros. A partir de ese momento y a lo largo de dos años viajó a la Republica Dominicana tratando de encontrar unas instalaciones adecuadas para producir los puros que tenía en mente. Finalmente encontró a Hendrik Kelner (que fue la persona elegida también por Zino Davidoff cuando se trasladó a R. Dominicana) y tras conversaciones Avo le ofreció el 25% de participación por dirigir la elaboración. El primer año se vendieron 120.000 cigarros; al tercer año las ventas ya fueron de 750.000 cigarros. En 1995, Davidoff pagó a Avo diez millones de dólares por los derechos para distribuir sus cigarros en todo el mundo. El siguiente año se vendieron más de 2.000.000 de cigarros de Avo Uvezian.

Lo curioso de esta historia es, que lo que le ha hecho más famoso y hace perdurar su memoria en el tiempo, es que compuso una famosísima melodía que han interpretado todos los grandes intérpretes desde que fue compuesta. Ahí abajo dejo el enlace interpretada por el más grande; todos la conocemos pero como dicen unos versos de D. Manuel Machado:

Hasta que el Pueblo las canta,

Las coplas coplas no son

y cuando las canta el pueblo,

ya nadie sabe el autor.

http://www.youtube.com/watch?v=h5h_EW4odWw

QUE LO DISFRUTEIS COMPAÑEROS