LA CASA DEL TERROR

BOULEVARD ANDRASSY 60. BUDAPEST

TANQUE

Cualquiera que haya visitado Budapest, sabe que una de las más hermosas arterias de la capital es el Boulevard Andrássy. Ornada de frondosos árboles y flanqueada de lujosas villas y edificios señoriales, conecta el centro de la ciudad con la Plaza de los Héroes. Lleva el nombre de uno de los más grandes estadistas húngaros del Imperio Austro-Húngaro, el Conde Gyula Andrássy. También es conocida porque los regímenes del terror del siglo XX, Nazis y Comunistas, eligieron un bello edificio situada en este paseo para sede de sus ejecuciones y torturas: el edificio de estilo neo-renacentista en Andrássy 60, que fue diseñado por Adolf Feszty en 1880.

La rama del movimiento socialista nacional húngaro de Szálasi, alquiló espacio en el edificio en 1937. Ferenc Szálasi, jefe del partido Cruz Flechada, explicó acerca del lugar, que “La sede del Boulevard Andrássy siempre permanecerá como la Casa de la Lealtad ahora y siempre después de mí, a iniciativa del pueblo húngaro”.

Durante la segunda guerra mundial, Hungría estuvo en medio del fuego cruzado de las dictaduras Nazi y Comunista. Tras el ascenso de los nazis al poder, el gobierno colaboracionista húngaro obligó a los ciudadanos judíos del país a llevar estrellas amarillas. De forma inmediata se inició la detención de judíos en el ámbito rural y su deportación a campos de exterminio alemanes. En octubre de 1944, Hungría hizo desesperados intentos por poner fin a la guerra sin resultado. El ya castigado, pero aún no derrotado estado de la Alemania nazi, forzó al Regente Miklós Horthy a dimitir (15/10/1944) dando inicio al gobierno de la Cruz Flechada, breve pero muy sanguinario.

EN LA ACTUALIDAD

EL EDIFICIO EN LA ACTUALIDAD

En la “Casa de la Lealtad”, los miembros de la Cruz Flechada, torturaron y mataron a cientos de personas. A la espera de que se utilizara el arma secreta de Hitler, miles de adolescentes fueron reclutados para las batallas inútiles del lado nazi y miles de judíos inocentes fueron asesinados y arrojados al Danubio helado. La fe ciega de los miembros del partido Cruz Flechada en el triunfo de Hitler condujo el país a su destrucción. Los judíos fueron forzados a caminar hacia el oeste a una muerte segura. El objetivo era exterminar a todos los judíos húngaros.

En 1945, final de la guerra, Hungría, al igual que otros países del este de Europa, fue ocupada por las tropas soviéticas.

La primera tarea que llevaron a cabo los comunistas húngaros que llegaron con los tanques soviéticos fue apoderarse del edificio del Boulevard Andrássy 60. El mando de la Policía Política (PRO) asumió el control de la abandonada sede de la Cruz Flechada, que se convirtió en la sede de la Autoridad de la Seguridad del Estado, primero (AVO) y luego (ÁVH).

El director de las tres organizaciones (PRO, AVO Y AVH) fue Gábor Péter, antiguo aprendiz de sastre a quien todo el país temía, así como a su tenebrosa organización terrorista. Convirtieron la ciudadanía en una masa de personas aterrorizadas: miles de ciudadanos temían la organización y se temían unos a otros. Mataban y torturaban sin compasión y tras los brutales interrogatorios, enviaban a las víctimas a la horca, las prisiones y campos de trabajo basados en sus confesiones forzadas bajo horribles torturas. Los miembros al servicio de la Seguridad en Andrássy Boulevard 60, eran dueños de la vida y la muerte sin tener que dar cuentas a nadie.

Durante los más inimaginables y terribles interrogatorios, que podían durar semanas, muchas de las víctimas morían. Aquellos que sobrevivieron con el cuerpo destrozado y el alma dolorida y humillada estaban dispuestos a firmar cualquier documento.

SALA SOVIETICOS

Sala de los asesores soviéticos

Todo un ejército de informadores y delatores anónimos estaban presentes en las fábricas, en las oficinas, en la Administración, en las universidades, en Iglesias, así como en cines y teatros. Observaban y anotaban cada movimiento, cada comentario. Estos informadores recibieron el pleno respaldo de los ocupantes soviéticos, así como formación ideológica y práctica. Nadie podía sentirse seguro frente a aquel ejercito fantasma de delatores. Con el apoyo de los soviéticos, los comunistas, se apoderaron y pudieron conservar el poder. Crearon un régimen tiránico que tomó a todo el pueblo como rehén, infligiendo torturas que dejaron a la mayoría lisiados de por vida.

La organización creció sin parar y en un par de meses las instalaciones se quedaron pequeña por lo que fueron ocupando más espacio del edificio. Tras un corto periodo de tiempo todo el edificio les perteneció. Los sótanos debajo de este edificio y los colindantes fueron conectados formando un laberinto subterráneo de celdas, cámaras de tortura y zona de ejecuciones por ahorcamiento. En 1956 la Autoridad de Seguridad del Estado se trasladó a otras instalaciones.

Hasta tiempos recientes, el edificio era una más de las villas y edificios del bulevar. En la actualidad se ha transformado en un museo, que recuerda los sufrimientos del pueblo. Con su transformación, la “Casa del Terror” ya no es un simple edificio: Andrássy 60 se ha convertido en un Memorial, en forma de edificio, para mantener viva la memoria de las víctimas.

La antigua “Casa del Terror” es un testimonio de que el sacrificio de las víctimas en nombre de la libertad no fue inútil. Los resistentes de la libertad e independencia, con infinidad de bajas en sus filas, resultaron vencedores en la lucha contra los dos regímenes asesinos. Aunque hay que apuntar que el comunista duró bastantes años mas y dejó una huella más dolorosa y profunda.

PASILLO SOTANO

Un pasillo del sótano de las torturas y ejecuciones

La visita resulta estremecedora. Hay profusión de documentos gráficos y sonoros que a lo largo de las salas deja al visitante estremecido: las imágenes de los tanques soviéticos en la invasión de octubre de 1956 con la población en las aceras aterrorizada; las terribles imágenes de la desigual lucha de la resistencia con fusiles antiguos contra los tanques; mujeres y hombres llorando, abrazando a sus hijos, ejecuciones sumarias en plena calle mediante un tiro en la nuca, etc.

El video para mi más estremecedor, es el de un anciano, que estuvo en su juventud como vigilante en el edificio en cuestión, que no podía terminar su relato, ahogado por el llanto al recordar las torturas y asesinatos que se cometieron con otros jóvenes de su misma edad que solo pretendían algo más de libertad…

Los sótanos son el escenario de un auténtico aquelarre, un grito de denuncia a las atrocidades cometidas. Hay celdas que son como ataúdes verticales que imposibilitan cualquier movimiento, otras, al más puro estilo de las chekas (como las que hubo en España en aquella “maravillosa” república tan añorada ahora por mucha gente joven), con piezas de piedra en el suelo y paredes que impiden tumbarse o apoyarse. Pero lo mas tenebroso era la celda de ejecuciones. De unos 60 metros cuadrados, tiene seis columnas de madera de unos 50 cm. de lado y sujetas en suelo y techo. En su parte alta, a unos 30/40 cm del techo tienen un agujero que permite pasar una gruesa maroma con un lazo corredizo en su extremo para ahorcar. Se completa con una escalerilla, en la parte anterior, de tres o cuatro peldaños y en la parte posterior una serie de ganchos donde fijar la cuerda ajustada al cuello de la víctima. Para terminar, solo falta retirar la escalerilla que le sirve de apoyo…

Según el guía, al tener apoyada la espalda, la rotura del cuello no era tan rápida como al hacerlo en un cadalso y la muerte era más larga y angustiosa para regocijo de los verdugos. (Ver el plano del sótano)

Completan el macabro espectáculo las fotos que cubren las paredes de todas las celdas y chekas, de las personas más importantes y conocidas allí torturadas y ejecutadas por uno u otro sistema: políticos, militares, intelectuales, escritores, periodistas, religiosos… lo más destacado del pueblo húngaro.

A todos aquellos que en estos momentos están fascinados por el nuevo comunismo que se extiende por el mundo, les recomendaría que meditaran bien su elección y que lean a los historiadores imparciales y las memorias de muchos de los que estuvieron al lado del comunismo de buena fe (la lista es muy extensa) y a la postre se dieron cuenta de lo que realmente era…

La historia tiene raras veces marcha atrás una vez que se desencadenan las pasiones.

Enlace a unos videos sobre la revolución húngara de 1956 y la represión soviética.:

Este último es de RT o sea Rusia TV

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