Michel Houellebecq

sumision

Michel Thomas (nació en la Isla francesa de La Reunión, el 26 de febrero de 1956), conocido como Michel Houellebecq, es poeta, novelista y ensayista francés.

Sus novelas Las partículas elementales y Plataforma se convirtieron en hitos de la nueva narrativa francesa actual. Ambas le otorgaron cierta consideración literaria, pero también dieron lugar al llamado “fenómeno Houellebecq”, que provocó numerosos y apasionados debates en la prensa internacional.

Con la publicación en 1994 de Ampliación del campo de batalla, que se llegó a comparar con El extranjero de Camus, pasó del anonimato total a convertirse, en autor de uno de los libros más vendidos del año. La obra fue traducida a numerosas lenguas y lo dio a conocer al gran público.

Su segunda novela, Las partículas elementales, considerado el mejor libro francés de 1998 por la revista Lire y galardonada con el Prix Novembre. Ese mismo año obtuvo además el Premio Nacional de las Letras para jóvenes talentos. Su tercera novela, Plataforma, le convirtió definitivamente en estrella mediática, no sólo por traducirse a más de 25 lenguas sino por ser objeto de polémica en torno a su supuesta islamofobia y por su visión de la explotación sexual del Tercer Mundo. En su obra se aprecia la influencia de autores tales como el Marqués de Sade, Aldous Huxley, H.P. Lovecraft y Louis-Ferdinand Céline.

A causa de la presión mediática dejó Francia y vivió en Irlanda y después en el sur de España (en la provincia de Almería), para regresar años después nuevamente a Francia.

Sus obras y opiniones, muy críticas con el pensamiento políticamente correcto y con mayo del 68, lo pusieron en el punto de mira de algunos medios, que lo acusaron de misógino, decadente, xenófobo y racista. Esas críticas consiguieron que aumentaran su popularidad y sus ventas. Plataforma, donde aparece el tema del terrorismo islamista, fue calificada de islamófoba. A raíz de una entrevista en la revista literaria Lire, publicada en septiembre de 2001, en la que afirmó que la religión más idiota del mundo es el islam y que cuando lees el Corán se te cae el alma a los pies fue denunciado por agrupaciones islámicas y de derechos humanos por “injuria racial” e “incitación al odio religioso”[1]. El juicio, celebrado en París en octubre de 2002, dividió a la comunidad intelectual internacional acerca de la libertad de expresión, algo que recordó el caso Salman Rushdie. Fue absuelto de todos los cargos: el juez argumentó en la sentencia que la crítica a la religión es perfectamente legítima en un estado laico. La polémica por su presunto anti islamismo se reavivó en 2015 con la publicación de Sumisión, novela en la que plantea los profundos cambios que sufrirá la sociedad francesa a partir de 2022, cuando asume la presidencia el islamista Mohammed Ben Abbes. ​

Grandes críticos mundiales independientes y medios como The Guardian, Le Figaro, The New Yorker y Die Zeit, lo consideran uno de los grandes talentos literarios de la actualidad y consideran Plataforma y Sumisión obras cuasi proféticas acerca del futuro de Europa.

SUMISION

Resumen

Francia, a las puertas de las elecciones presidenciales de 2022. Los partidos tradicionales se han hundido en las encuestas y Mohammed Ben Abbes, carismático líder de una nueva formación islamista moderada, derrota con el apoyo de los socialistas y la derecha a la candidata del Frente Nacional en la segunda vuelta.

François, un profesor universitario hastiado de la docencia y de su vida sexual, que a sus cuarenta años se había resignado a una vida aburrida pero sosegada, ve cómo la rápida transformación que sucede a la llegada del nuevo presidente al Elíseo altera la vida cotidiana de los franceses y le depara a él un inesperado futuro. Los judíos han emigrado a Israel, en las calles las mujeres han cambiado las faldas por conjuntos de blusas largas y pantalones, y algunos comercios han cerrado sus puertas o reorientado el negocio. La Sorbona es ahora una universidad islámica en la que profesores conversos gozan de excelentes salarios y tienen derecho a la poligamia. Al igual que Huysmans, el escritor del siglo XIX convertido catolicismo al que consagró su tesis doctoral, François sopesará pronunciar las palabras que le abrirán las puertas de la religión islámica y de una nueva vida: «No hay más dios que Alá y Mahoma es su profeta.»

¿Realidad posible en el futuro próximo? ¿Fantasía sin posibilidad de realidad?

Ayer mismo de leído un artículo de Judith Bergman, “La implacable radicalización de Suecia”[2], basado en un nuevo estudio sobre el salafismo en Suecia, realizado por la Universidad de Defensa de Suecia, muestra un lúgubre retrato de la radicalización de los musulmanes que está teniendo lugar en Suecia. Algunos fragmentos del articulo:

Aunque el estudio no ofrece una estimación de cuántos salafistas hay en Suecia, sí describe los entornos salafistas que han evolucionado y cobrado fuerza, especialmente en la última década, y enumera varios ejemplos de su influencia en diferentes ciudades y pueblos suecos. “Los salafistas […] defienden la segregación por sexos, exigen que las mujeres se cubran para limitar la ‘tentación sexual’, restringen el papel de la mujer en la esfera pública y se oponen enérgicamente a escuchar música y a algunas actividades deportivas”, concluyen los autores del estudio.

 Según el estudio, muchos salafistas también les dicen a los musulmanes que no tengan amigos suecos, y se refieren a ellos como “kafires”, el término árabe para referirse a un no musulmán o “no creyente”.

 Los salafistas, al parecer, se han dividido geográficamente Suecia entre ellos.

En Borås, algunos niños no beben agua en el colegio o pintan con acuarelas, porque dicen que el agua es “cristiana”. La policía dice que los niños musulmanes les han dicho a sus compañeros de clase que los van a degollar, enseñándoles decapitaciones en sus móviles. Hay por ejemplo “adolescentes que llegan a las mezquitas al final de la jornada escolar para ‘lavarse’ tras haber interactuado con la sociedad [no musulmana]”. Los profesionales [de la salud, de la infancia, etc.] de la ciudad han atestiguado el control que los hombres ejercen sobre las mujeres, a las que vigilan incluso en las salas de espera. Un cuidador dijo:  Me he percatado de que existe una red que controla que las mujeres no se queden a solas con los profesionales. No se les da la opción de hablar con nadie de su situación. La vida de muchas mujeres es peor aquí que en sus países de origen.

De los trescientos musulmanes suecos que se unieron al ISIS en Siria e Irak, casi un tercio provenía de Gotemburgo. (En relación con su población total, han viajado más personas desde Suecia para unirse a organizaciones yihadistas en Siria e Irak que de la mayoría de los países europeos; sólo Bélgica y Austria tienen una proporción mayor. 

 En fin, esta es la situación que se está produciendo en muchos países de Europa y no tiene solución, porque los musulmanes estrictos, léase salafistas, yihadistas, etc., son de “piñón fijo…”

 [1] Es curioso que la religión que esta asesinando a los cristianos y destruyendo sus lugares de culto, acuse a un novelista que denuncia sus excesos de “incitar al odio religioso”. ¡Cosas veredes Sancho…!

[2] Gatestone Institute <list@gatestoneinstitute.org>

 

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